miércoles, 24 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (CXIV)"





Por otra parte, está el episodio de la afrenta que han hecho al arzobispo católico belga las cuatro feministas del Femen. Lo de menos es que fueran semidesnudas -aunque no soy especialmente partidario de usar el desnudo como arma de protesta y de lucha, allá cada cual que sí lo use para ello-, sino la falta de respeto perpetrada contra el obispo. Este hecho no lo apruebo en modo alguno.

Desde luego, no se puede ser feminista partidaria de la homosexualidad y a la vez católica fiel al Magisterio. Son "bandos" incompatibles, irreconciliables. Empero, la Iglesia católica no digo que esté llena de feministas tan radicalizadas, acaso no, pero desde luego no deja de estar "poblada" de feministas proabortistas, antinatalistas (de hecho, la mayoría de las mujeres jóvenes católicas españolas en la práctica lo son: pocas son las que desean apertura generosa a la vida en sus matrimonios y parejas; ni siquiera las que viven en lo profesional de la Iglesia...).

Entonces, ¿de qué nos quejamos? Yo, que he sufrido la canallada (clericanallada) de haber recibido el ninguneo, el vacío y el desprecio por parte de todos los eclesiásticos  de la Iglesia católica que peregrina por España, especialmente por la Diócesis de Canarias, desde hace 9 años en que comencé a pedirles ayuda...

Qué pasada. Tuve el detalle de perder un trabajo por causa del Reino al ingresar al Seminario, me he manifestado como muy deseoso de fidelidad al Magisterio, cultivando para ello una espiritualidad de conversión o encarnación desde hace 25 años (espiritualidad militante que la mayoría de los seglares conocidos por mí que viven en lo profesional gracias a la Iglesia, no saben ni en qué consiste), y además he acumulado una cierta cultura interdisciplinar (literatura, filosofía, arte, cine, teología, movimiento obrero, personalismo comunitario, historia de la Iglesia...), y resulta que cuando he necesitado una ayuda, una mano amiga, un SOS, un auxilio, han pasado miserablemente de mí desde la Iglesia...

En fin. Así las cosas, ¿por qué tendría que preocuparme el que cuatro chicas semidesnudas mojaran con agua al obispo católico belga André-Joseph Léonard? Lo siento por él, por más que otros hermanos suyos en el episcopado de mí hayan pasado sin misericordia. Y en tanto pasaban de mí sin misericordia, han consentido que la Iglesia católica en España se fuera atestando de fieles seglares de mentalidad arribista o advenediza, antimilitante, feminista antinatalista, burocrática...

Un asco. Me han jodido y bien jodido. Por eso me río de la recomendación de alguien como Francisco José Fernández de la Cigoña -que es la de otros tantos integristas que participan en su muy visitado blog-: ante un obispo católico, hacer una respetuosa reverencia, besarles el anillo...

¿Hacer reverencias y besarles el anillo a señores que han pasado inmisericordemente de mí? No tengo madera de santo ni de mártir, creo, o me temo, mas ¿quién la tiene hoy en la Iglesia católica que peregrina por España?  

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