sábado, 27 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese amis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (CXVIII)"


No creo que el papa Francisco pueda "anular" la prohibición de que los divorciados vueltos a emparejar accedan a la comunión eucarística. Lo digo como simple opinión, que sospecho puede ser desmentida por alguien más informado que servidor.



Lo que sí podría lograr es que una parte de los alejados se acabara acercando a la vida de la Iglesia católica. Este es un gran reto de la Iglesia: precisamente, la llamada nueva evangelización. Porque yo lo que creo observar es que la juventud española en general vive tan al margen de la moral de católica...


¡Aquí en España es como si pareciera que el que no folla (perdón por la grosería: al pan pan y al vino vino) es tonto, el último de la fila del pelotón de los bobos! No exagero, ni tampoco estoy queriendo juzgar a nadie, es simplemente la realidad. Los valores de pureza, pudor, castidad, abstinencia sexual -que son los de Benedicto XVI, ciertamente, porque antes fueron los de Juan Pablo II y vienen a ser ahora los de Francisco, dado que son los de la Iglesia de siempre-, la mayoría de la juventud española no parece dispuesta a quererlos asumir.


sábado 27 abril 2013, 11:49
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