lunes, 15 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (LXXVI)"


luiskanarioXXV

Docentes a menudo (¿o es siempre que sucede así?) puestos a dedo por el obispo de turno, en nada o en muy poco militantes, esto es, evangelizadores enamorados de Jesucristo y de su Iglesia, que es lo que la propia Iglesia pide a los docentes de Religión católica en la escuela pública... Y que es asimismo lo que pide a los educadores de la escuela católica, al profesorado de los centros teológicos católicos... y que muy pocos cumplen, a tenor del testimonio de sus vidas.


Qué pasada la "coherencia" de la Iglesia católica. Nunca se insistirá lo suficiente en que en efecto todos los fieles somos pecadores, salvo que no se trata de esto tan consubstancial a la condición humana; se trata de lo ignominioso de una Iglesia convertida en un auténtico coladero de trepas, arrivistas, figurones, mediocres, feministas antinatalistas, desencarnados y meros enchufados que pasan del Magisterio... y que empero viven en lo profesional gracias a la Iglesia católica.

Y lo peor, con todo o con ser ya grave lo denunciado, es que muy poco se puede hacer ante esto, salvo el pataleo, que además te llevará a ser repudiado por jerarcas y demás familia. Y a poder muy probablemente ser acusado de difamador, cátaro, odiador, envidioso, resentido, juzgador...

En fin, bendito sea Dios. Pero no puedo evitar una pregunta: si tal es el funcionamiento mayoritario de la Iglesia católica, al menos en España, ¿para qué tratar de ser fiel al Magisterio? Si alguno que otro obispo al que he pedido creo que muy razonable y muy evangélicamente ayuda ha pasado completamente de mí: como el sacerdote y el levita de la parábola del buen samaritano, me vieron apaleado en la cuneta del camino y pasaron de largo... Y no obstante así las cosas, ¿aún he de seguir tratando de ser fiel a ese Magisterio?

En fin, repito que bendito sea Dios.



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