martes, 23 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (XCIII)"



Javier Renobales:
 
Si un fiel católico peca y se confiesa sin propósito de la enmienda (sin firme deseo de no pecar más, al menos en la intención, aunque sepa que la tentación va a seguir siendo muy intensa y cautivadora), la confesión es inválida, y puede que incluso sacrílega. Así que no es tan fácil, más despacio y con buena letra. Y desde luego, puedes libremente descreer de los sacramentos, o parecerte que son inventos de la Iglesia, pero al menos se deben exponer con justicia, con rigor.
 
Entonces, siendo así la naturaleza y la dinámica del sacramento de la reconciliación o confesión, si una mujer católica desea abortar “en la confianza de que luego puede confesar ese pecado y santas pascuas aleluya, allá esas pajas", ya de entrada te diré que está haciendo un uso impropio e incluso sacrílego de ese sacramento. Porque repito, lo esencial del sacramento de la reconciliación es el arrepentimiento, el propósito de la enmienda, la certeza del “dolor” por el pecado cometido. A Dios ¿lo íbamos a poder engañar?
 
Yo no entro a juzgar si las mujeres católicas abortan o no abortan; algunas pocas católicas practicantes habrá que aborten o que hayan abortado, sin duda, ignoro el resto de circunstancias de cada uno de esos casos, pero desde luego no está bien el abortar, aborte quien aborte. En todo caso, católicas de verdad practicantes, mejor, creyentes convencidas, creo que abortan poco, o casi nada; el promover el aborto no es cosa de grupos católicos sino de grupos laicistas, feministas y demás familia.
 
Sí, conozco esa película del P. Amaro, en efecto. No me parece mala como película, cinematográficamente hablando (un 6 raspado le pondría); sin embargo, aunque casos como el que cuenta la película han existido y existen en la historia de la Iglesia, no es justo, porque no es verdad, suponer que todos los curas, jóvenes y no tan jóvenes, se han acabado liando con guapas y jovencitas catequistas de sus parroquias. En el ámbito de mi diócesis conozco varios casos, uno muy sonado, porque lo protagonizó un joven sacerdote muy estimado, muy volcado en movimientos de pastoral juvenil, con responsabilidad diocesana incluida. Tuvo un romance con una catequista de su parroquia, esta quedó embarazada, luego se acabaron casando creo que por la Iglesia… y no sé cómo ha seguido la cosa. Confío en que sean felices, aunque ni sé si siguen juntos.
 
De Dios sabemos algo: la experiencia de Dios que nos manifiesta Jesús en los Evangelios. Que nos manifiesta Jesús, a quien los cristianos confiesan como el Cristo, el Mesías, el Señor, el Hijo del Dios vivo. Esta serie de verdades, ni que aclarar que puede creerse o desestimarse. Pero desde luego, también en España sigue habiendo miles de mujeres jóvenes que creen en estas verdades y que están en contra del aborto. Mujeres. ¿Serán “tontas” porque creen en normas promulgadas por los hombres célibes del Magisterio? Yo creo que no; entre otras razones, porque es cierto que las mujeres no participan directamente de ese Magisterio, solo que la forma como tú lo sueles presentar, Javier, aquí en Atrio, como sueles presentar el Magisterio, es simplificadora, caricaturesca.
 
Buen día. Salud y paz.

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