lunes, 8 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (LX)"


Javier Ronabales:


Me parece admirable el testimonio de ese discípulo de Cristo Jesús de que habla el enlace que facilitas. Ni que señalar que no lo conozco en persona, ni conocía siquiera de oías su labor de promoción humana y de evangelización integral, pero con lo que leo sobre él me basta para poder conjeturar que se debe en efecto tratar de un buen cristiano de espíritu liberador, e incluso libertario.

Por desgracia, empero, creo que en la Iglesia católica en España escasean testimonios como el de ese cura que incluso despierta la admiración del hispano-peruano Mario Vargas Llosa, brillante literato que no siempre exhibe palabras fáciles y halagadoras hacia la Iglesia católica pero que en todo caso, repito lo de que escribe que es un primor.

Y por desgracia también -en lo cual que paso a decir no coincido contigo, Javier-, el testimonio de ese excelente testigo del Resucitado lo que me pone de manifiesto es la realidad de esa mayoría de fieles católicos que viven en lo profesional de la Iglesia católica pasando de aspectos fundamentales de la doctrina del Magisterio. Como ya he repetido aquí mismo en Atrio tropecientas veces, hasta acabar aburriendo a las ovejas,  el que esto sea así cuando considero lo canallesca, hipócrita, injusta y miserable que ha sido para conmigo la actitud de los responsables eclesiales a los que vengo pidiendo ayuda desde hace la friolera de nueve años…

Pero bueno o en fin, que me repito más que el eco, que el hipo, que un regüeldo. Comoquiera que sea, estoy convencido de que lo peor de todo este asunto no es solamente lo que me han jodido a mí habiéndose desentendido completamente de mi situación, de mi caso, de mi vida, sino la patética constatación de que una Iglesia de gestores, pastores y jerarcas tan hipócritas -salvo loables excepciones que solo Dios conoce, sean muchas o pocas, sean las que sean-, no puede atraer a la gente alejada, no puede ser levadura que fermente la masa. Con lo cual la Iglesia católica, en España al menos, seguirá caminando como imparablemente hacia su consolidación como una gran secta marginal.

(Espero dejar de hacer referencias por un tiempo a estas mis cuitas, en Atrio y en mi propio blog. Mis lectores, que igual siguen siendo pocos, deben estar ya hasta la coronilla de esta obsesión mía, de la que, por otra parte, ya he dejado suficiente constancia, considero. Y con la que no voy a sacar nada "práctico" para mi vida; al contrario, los hipócritas eclesiásticos que me han jodido pasando de mí, si me leyeran en estas confesiones escritas sabrían y sobre todo querrían encontrar motivos justificadores de su miserable, ruin y canallesca actitud para conmigo -en estos calificativos mismos, sin ir más lejos, encontrarían resentimiento y odio con que justificar lo que me han hecho, y tan panchos que seguirían en la poltrona-. Y además me espetarían lo que suelen, lo que han solido hacer: como me atrevo a señalar que una mayoría de seglares que viven en lo profesional gracias a la Iglesia católica pasan de aspectos nucleares de la doctrina del Magisterio -sobre todo en lo tocante a sexualidad, moral familiar, procreación, métodos de control de la natalidad...-, me acusarían de estar juzgando a todas esas personas. Así que como muy poco se puede hacer a este respecto, dada la realidad de la Iglesia católica que tenemos, lo mejor es tratar de organizarse uno su vida de la mejor manera posible; más en estos tiempos de crisis económica que no cesa. Porque desde luego, si no me han querido ayudar, luego de haber sido yo idealista e ingenuo en su momento por "causa de la Iglesia", y teniendo en cuenta asimismo todo el poder que esta sigue teniendo, todos los privilegios en materia educativa de que sigue gozando -que es mi ámbito de trabajo profesional-, es porque no han querido. Hipócritas. ) 


Buen día.
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