miércoles, 24 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (CVIII)"



Yo confío en que el papa Francisco al menos se crea lo que está predicando en sus homilías, orales y escritas, en sus catequesis y alocuciones y exhortaciones, con todo lo cual además está mostrando que no es un intelectual tan fino y tan buen teólogo como Benedicto XVI, pero acaso sí más cercano, más pastoral, más “comprometido”.

También digo lo anterior porque la iglesia católica está tan gastada, desgastada, desmoralizada, mundanizada… De todas formas, ¿qué puede importar o interesar a un indignado en paro y sin apenas dinero, y con el horizonte muy negro (más negro que el sobaco de un grillo), con el horizonte laboral y de expectativas vitales o existenciales lleno de amenazantes nubes negras, lo que diga el papa Francisco, por muy buena intención que tenga al decirlo y al quererlo para la humanidad?

Recientemente (ayer fue o hace apenas unos días), el cardenal franciscano español Carlos Amigo hablaba en el marco de un ciclo de conferencias sobre pastoral y espiritualidad, ya se sabe, temas eclesiales, de tiempos de esperanza para referirse a los actuales. ¿Tiempos de esperanza? ¿De qué esperanza habla? ¿Esperanza en un país con 6.000.000 de parados y en aumento, porque la crisis no cesa, la sangría del paro no cesa, la recesión no afloja un punto…?

Las autoridades de la Iglesia, aparte de esas prédicas llenas de “esperanza” en el más allá, como si invitaran a que nos resignemos, ¿hacen algo más para atajar la crisis, algo que no sea nepotismo y pactos con intereses mundanos en altas dosis, que es lo que suele practicarse desde siempre en la Iglesia católica?

En fin, esperanza para estos tiempos recios… Pero quizá si el cardenal sufriese el paro, la precariedad económica, la economía sumergida, si tuviese bocas que alimentar, si sufriese en primera persona del singular los estragos de la secular hipocresía eclesiástica…


Postdata:

He de precisar que la intervención del cardenal Carlos Amigo Vallejo tuvo lugar con ocasión de la presentación-debate en Comillas, Madrid, del libro titulado Francisco. El nuevo Juan XXIII, publicado por RD-Desclée. Aparte del cardenal franciscano, estuvieron presentes José Manuel Vidal y Jesús Bastante, en nombre de Religión Digital, el P. Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, Manuel Guerrero, director de Desclée, y Julio Martínez, de Comillas.

En su intervención, el cardenal se refirió a los "aires de esperanza" que ha traído el nuevo pontificado del papa Francisco. Aires de esperanza eclesiales, sí, pero que el cardenal quiso reconvertir en motivos de esperanza también para los tiempos recios que sufrimos.

Así que está bien: si usted lo dice, cardenal... Pero me temo que mucha gente no lo cree a usted, y ni siquiera tiene fácil creer al papa Francisco, con todos sus aires de reforma, empatía, cercanía, humildad y pobreza. Porque contemplan el panorama de la Iglesia católica: nepotismo a lo bestia o por un tubo, pacto con lo mundano contra el Evangelio, apuesta por lo burocrático en detrimento de lo militante, abundancia de ministros ordenados que más parecen gestores que pastores con olor a oveja...
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