sábado, 6 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (LVIII)"


Gracias por tu comentario, Javier:

Buenos días. Intentaré aplicarme algunas de las “lecciones” que aportas en tu comentario. Con todo, ya sabes que un punto de fricción entre nosotros es la acogida o no acogida que damos al Magisterio, respectivamente. Yo lo acepto y tú no; y sobre este particular, puede parecerte una idiotez el que yo lo acepte. Con todo, no voy a pormenorizar sobre este asunto, sobre este particular.

Sí, sobre lo incoherente de una Iglesia que, por boca o iniciativa de sus pastores, predica A y luego hace B. Sin embargo, no lo voy a hacer en este comentario, pues de hecho es lo que hago en casi todas mis intervenciones en Atrio. (Con todo, ni que aclarar que para Dios, todas las personas somos en mayor o menor medida incoherentes, hipócritas y pecadoras.)

Considero que el mal de fondo es la patética y espantosa crisis de fe que asola al Pueblo de Dios. Esto es: el materialismo, el egoísmo, el desamor, la insolidaridad, el hedonismo, el individualismo, la falta de ideales y de principios vinculantes o imperativos y hasta el escepticismo cínico, tan abundantes en la sociedad actual, son por desgracia actitudes que están muy presentes también en gentes de la Iglesia. A todos los niveles, en mayor o menor medida.

Ya sé que para ti no tiene mayor importancia, o puede que no la tenga, pero para mí, quizá por ingenuidad, quién sabe, es dramático que la inmensa mayoría de la gente joven pase de la Iglesia católica; y es más, no es menos preocupante que, de entre la minoría de gente joven que no pasa de la Iglesia, la mayoría sí pase del Magisterio. Hasta el extremo de que creo conocer a algunos de estos jóvenes católicos que, a pesar de vivir en lo profesional gracias a la Iglesia, pasan de su Magisterio.

Tales hipocresías e incoherencias son perfectamente conocidas por los pastores, por los jerarcas, y sin embargo yo al menos no capto que se haga realmente algo por cambiar tal situación. Al contrario: algunos de esos jóvenes a que me refiero, cuando les aprietas las tuercas sobre la contradicción tremenda existencial en la que viven inmersos, lo que hacen para defenderse es atacarte a ti, atacarlo a uno, a base incluso de acusaciones: difamador, resentido, odiador, cátaro, fanático…

Y la cosa es tan grave en la Iglesia católica, que en efecto como no tomes distancia de toda esa problemática, lo vas a pasar mal: casi nadie te va a prestar ni la más mínima de las atenciones, y puede incluso que se dediquen a sembrar la leyenda de que uno es un loco de atar, como sé que han tratado de hacer conmigo.

Nada más. Saludos y buen sábado.
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