miércoles, 24 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (CIX)"




Ciertamente, el papa Francisco no puede afirmar otra cosa; siendo él el pastor de la Iglesia universal, ¿cómo iba a proclamar que se puede buscar a Jesucristo con corazón sincero fuera de la visibilidad de la Iglesia?
 
El Papa comprenderá que hay múltiples situaciones de experiencia personal conflictiva en la pertenencia a la Iglesia que comparta el seguimiento de Cristo Jesús, pero sin jamás dar vía libre a la opción de buscar a Jesús el Señor fuera de la Iglesia.
 
Con todo, y cambiando de tercio, para que sea verdad lo que se afirma del obispo Carlos Osoro, actual de la Diócesis de Valencia, en unos comentarios de foristas que acabo de leer en un artículo de Religión Digital (es el artículo en que el Papa denuncia que hay trepas en la Iglesia, me parece recordar). Se llega incluso a ironizar con su apellido: Osoro, “Oso de Oro”. Se le acusa de trepa, de ambicioso, de manipulador, de chaquetero, de servil…
 
Lo que suelo decir: todos somos pecadores, y yo que estas líneas escribo el primero, pero a menudo sucede que los que menos ayudan a que el común de los mortales, los cristianos de a pie, se entusiasmen con el mensaje cristiano son precisamente los jerarcas que, puestos en la Iglesia por el Espíritu Santo que gobierna a la que llaman la Esposa de Cristo,  dan un pésimo y lamentable ejemplo de vida cristiana.
 
Y el papa Francisco que denuncia la abundancia de trepas en la Iglesia católica, la abundancia de tibios, la abundancia de pastores que son meros gestores o funcionarios que no huelen a oveja… Pero me temo que poco va a cambiar en la Iglesia católica: si hay una institución nepotista a lo bestia, esa es la Iglesia; si hay una institución en la que es posible llegar a ser santo pero también muy posible llegar a convertirse en un cínico trepa autoritario y manipulador, esa es la Iglesia; si hay una institución en la que es posible llegar a ser una persona delicadamente servicial y honesta pero también muy posible conformarse con ser un arribista sin escrúpulos, esa es la Iglesia…
 
Buen día.

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