martes, 30 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (CXXVII)"



Pepe Sala:

Dejemos a un lado tus insinuaciones zahirientes contra mí, que no me hieren, la verdad, porque sobre todo lo que me producen es extrañeza, pues me hacen suponer que no has entendido nada de mi escrito, quiero decir, que no has entendido el sentido de mi reflexión, en modo alguno. Y no es la primera vez que te ocurre, ni la segunda; así que igual quien tiene que hacerse mirar “algo” eres tú, que no yo.

Aunque no les doy gran importancia, destaco en negrita y subrayadas tus palabras dirigidas a mí: Pero eso lo entiende cualquiera que no sea cura, monja, obispo o meapilas seglar. Ahora vas y ” te la cascas”….

 
Y ahora la aclaración. Pepe Sala: lee de nuevo mi reflexión, si no es mucho pedir, si no te importa. En ella no justifico a los pederastas ni a los curas o religiosos consentidores de relaciones sexuales con mujeres (lee de nuevo y lo comprobarás); lo que aventuro es que es muy probable que ellos, los sacerdotes y religiosos consentidores de esas prácticas sexuales, ilegítimas en función del estado de vida propio de los religiosos y las religiosas, las traten de justificar: debilidad humana, condición pecadora del hombre y de la mujer…


Pero es más: lo que aventuro es que precisamente por considerar durante siglos y siglos la teología tradicional católica que el estado de virginidad consagrada es de suyo superior al matrimonio, es por lo que -supongo, aventuro, sospecho, lanzo la hipótesis…-, ha habido en la Iglesia católica una arraigadísima tendencia a querer ocultar los casos de pederastia, precisamente por lo que acabo de precisar: por la alta estima en que se ha tenido y aún se tiene el estado de vida consagrada propio de religiosos y sacerdotes. Así que no es que yo esté justificando tales seculares comportamientos del clero, de lo que tú me acusas, sino que trato de analizar por qué han sido tan frecuentes en la Iglesia.

Y es justamente desde esta hipótesis mía desde donde me resultan bastante comprensibles las declaraciones de los audios de Angelo Sodano y de Darío Castrillón (digo que las comprendo, o me parece comprenderlas, pero en modo alguno las justifico), que son los dos que he alcanzado a escuchar. Ambos cardenales no manifiestan estar muy dolidos por los casos de pederastia, corrupción y promiscuidad del mexicano Marcial Maciel, acaso -insisto una vez más: es mi hipótesis- porque en la conciencia de los dos cardenales esté pesando más la estima que sienten por el estado de vida religiosa que la estima por la sexualidad humana.

Reconozco que no soy un primor escribiendo, pero creo que al fin y a la postre me he logrado explicar.

Saludos. Buenas noches.
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