sábado, 27 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (CXIX)"



Porque se ha ido dando (en relación con mi comentario anterior, el nº CXVIII) en la mentalidad del hombre y de la mujer postmodernos un giro copernicano: de la mentalidad antigua que veía la sexualidad como el ámbito de lo prohibido, de lo tabú, de lo pecaminoso siempre y en todo lugar, se ha pasado al otro extremo.

Y sin embargo, en ese cambio de mentalidad en lo relativo a la sexualidad humana, no faltan aspectos positivos. En el hecho de que la mujer asuma su propio rol en la sexualidad humana, por ejemplo, o que hombres y mujeres sean capaces de llamar a las cosas por su nombre: a sus deseos, frustraciones, experiencias, temores relativos al sexo...

La Iglesia católica no desconoce esa nueva mentalidad. Que me figuro que trata de comprender, de "cristianizar", acaso tomando muy en consideración la enseñanza paulina: "analícenlo todo y quédense con lo bueno, lo justo, lo noble y lo bello". Pero aun así, su mensaje moral no varía, es el mismo: frente al pansexualismo imperante, castidad; frente a una vivencia sexual sin tapujos, pudor; frente a la promiscuidad sexual, fidelidad conyugal; frente a las parejas de hecho, el matrimonio...

Entonces, así las cosas, ¿la Iglesia es profética o es reaccionaria? Por lo que a mí respecta, creo en la propuesta moral de la Iglesia católica, pero no pocos aspectos de la nueva mentalidad moderna o postmoderna sobre la sexualidad humana me interesan. Verbigracia: la aceptación de la sexualidad de cada uno, de cada persona, como fuente de comunicación y no solo de placer, como fuente de plenificación personal y no solo como vehículo de goce hedonista...

sábado 27 abril 2013, 11:58
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