domingo, 28 de abril de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis muchos pecados y tentaciones, pese a los de la propia Iglesia (CXXIII)"



De todas formas, será porque trato de no menospreciar ni insultar al prójimo (aunque a veces menosprecio e insulto: soy pecador), por lo que he querido pasar por alto la perplejidad que diré: el teólogo Leonardo Boff, que yo creo que no vive sacramentalmente en comunión con la fe de la Iglesia católica, no ceja en sus críticas a papas como Juan Pablo II y Benedicto XVI; no parece, al menos hasta la fecha, por la labor de criticar ahora al papa Francisco...

Pues no lo entiendo: en lo doctrinal, las diferencias entre los tres papas que he citado caben en un cofrecito pequeño, valga la analogía. Entonces, ¿solo por el supuesto o real "aire pastoral fresco novedoso" que ha dejado penetrar en la Iglesia el bueno del papa Francisco cabe ese florilegio de palabras bonitas y buenos deseos de personajes tan mediáticos como el brasileño Leonardo Boff, ese oloroso botafumerio que un día día y otro también se le está dedicando al Papa argentino?

Si en verdad Boff desea el bien de la Iglesia católica, ¿por qué es tan "duro" con Juan Pablo II y con Benedicto XVI y es tan "blando" con el papa Francisco?

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