lunes, 13 de mayo de 2013

"¿Por qué un sí incondicional al papa Francisco frente a un sí condicional a Berty Russell? (XX)"




Ortodoxia y heterodoxia en la IGLESIAUna prueba de que yo simpatizo con algunas de las ideas que se vierten y debaten en Atrio la tenemos en el hecho de mi participación en este foro. Ciertamente, con otras muchas ideas que aquí se defienden discrepo; con todo, agradezco la oportunidad que este espacio me sigue brindando para expresarme con libertad, que en mi caso está condicionada, lo confieso una vez más, por una cierta educación que he recibido muy católica (y no me estoy queriendo referir ahora a cuestiones morales sexuales, sino de otra índole), la cual me impide expresarme con la libertad que yo quisiera. Lo cual es una pena, porque ahora mismo me acuerdo de un viejo comentario de Ana Rodrigo, acaso de los primeros que leí aquí en Atrio, y que se me ha quedado grabado en mi memoria selectiva. No recuerdo en qué artículo lo vertía ella, pero venía a querer desmitificar el carisma o voto de la obediencia religiosa, tan alabado desde siempre por la Iglesia en los religiosos y religiosas profesos, argumentando que muy a menudo la obediencia del esposo a la esposa, o de los miembros de una pareja cualquiera, es mucho más exigente que la tan cacareada obediencia de los religiosos a sus superiores. Religiosos que además, salvo honrosas excepciones que siempre ha habido y me supongo que habrá, llevan una vida más cómoda que la del común de los mortales, pues están por lo común exentos de las preocupaciones típicas del hombre y de la mujer de a pie: conservar el trabajo, ser competente en el trabajo, hacer las labores propias de la casa (a menudo tan ingratas, tan domésticas como ingratas), etcétera.



Bueno, curioso: resulta que estaba lamentando no atreverme a hacer algunos comentarios críticos por considerarlos ofensivos para los clérigos y religiosos católicos, y resulta que se me han escapado. En cualquier caso, también eran otros que quería formular, aventurar (opiniones muy íntimas mías), relacionadas con lo que he señalado en el párrafo precedente, pero igual me los callo.




Así que a lo que iba, con el permiso de ustedes y sin ánimo de ofender: yo creo que esa otra Iglesia posible no va a ser posible, pues, de entrada, no hay más que tomar conciencia del número de intervenciones de foristas en este artículo o post y compararlo con el número de intervenciones de foristas en cualquier otro blog de católicos de derechas y aun integristas, de esos que seguramente están suspirando “para que Dios se lleve cuanto antes a este papa Francisco tan rocambolesco y extraño” que se permite ir de sencillo por la vida, con aire franciscano, sin mitra empedrada de diamantes, sin zapatos de diseño exclusivo…


Pero es que además no creo que el papa Francisco esté en sintonía con esa otra Iglesia posible. El Papa actual es muy sencillo, sí, pero es defensor de la estructura jerárquica de la Iglesia católica, y defiende la doctrina de la Iglesia, y ya se ve cómo exhorta a que los católicos vivamos la eclesialidad, es decir, la comunión filial con los pastores diocesanos…


Y creo además que el papa Francisco condena las dictaduras, todas las dictaduras, las de derechas y las de izquierdas; esto es, no es en esto como la gran mayoría de los progres, que solo condenan las dictaduras de derechas, y exculpan las de izquierdas, o hasta las justifican. Verbigracia: si el papa Francisco condena las dictaduras militares argentinas (y las condenó, acaso no con la contundencia de otros eclesiásticos argentinos, pero sí que las condenó), es porque también estaría dispuesto a condenar la tiranía de los hermanos Castro en Cuba, tiranía que progres como el brasileño Frei Betto no condena.


Me parece a mí que es así. Buenas noches.
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