viernes, 10 de mayo de 2013

"El arte de vivir, la vida que se siente (IV)"


25/7/2011



Buscadores apasionados de la verdadQuerido amigo Teófilo:

Tenía esa idea de Ernesto Sábato. Era un ardiente buscador de la verdad que partió del marxismo, luego del anarquismo, se acercó al personalismo comunitario, finalmente al cristianismo... De todas formas, "caribeño" tampoco era Jorge Luis Borges, que era muy pudoroso, parece ser, y más bien agnóstico simpatizante del budismo. Una especie de discípulo aventajado de Schopenhauer, que era ateo. Y en todo caso Borges, un literato genial, irrepetible, cuya literatura me fascina hoy tanto como ayer; o tal vez más hoy que ayer, pues puede que, como los buenos vinos, su obra mejore con los años y yo mismo, a base de esforzarme, también mejore como lector con los años.

Pero te diré que no toda persona "increyente" (religiosa, se entiende) es vividora, degenerada, ni mucho menos. Como "vividora" sí parece que fue esa pobre Amy Winehouse, que acaba de morir. Qué pasada la vida de esta chica, todo un ejemplo de lo que es vivir a tope como si Dios no existiera: sexo, drogas, alcohol... O igual buscaba a Dios en los excesos, nunca lo sabremos. Hay quien afirma que ya estaba jarta de vivir. Qué pena. Descanse en paz y que Dios la haya perdonado.

Ahora pasa a engrosar el "Club de los 27": Brian Jones (uno de los fundadores de The Rolling Stones, acaso el primer "cerebro" musical de la banda), Jimy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Kovain y ella. Todos estrellas del firmamento del rock. Todos llevaron una vida de excesos a lo bestia: sexo, drogas, alcohol, paganismo, satanismo incluso...

Pero qué curioso: con apenas 27 recién cumplidos también murió, por complicaciones de su diabetes, uno de los grandes místicos del siglo XX: el trapense burgalés Rafael Arnaiz. Lo canonizó Benedicto XVI en 2009. Los medios de comunicación, mundanos a tope, nada dicen del asunto. Y los poetas canarios postmodernos, que siguen empeñados en el cultivo de una poesía decadente y a juego con el nihilismo imperante, ni saben quién fue Rafael Arnaiz; les basta con saber que existo yo y que hay que pasar olímpicamente de mí.

En fin, es lo que hay. Qué pena. O no: el OjO de Dios todo lo ve.


Luis Henríquez. 10 de mayo, 2013.
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