martes, 28 de mayo de 2013

"¿Por qué un sí incondicional al papa Francisco frente a un sí condicional a Berty Russell (XXX)"

ayporquenosoycomodon

Testimonios d efe en CRISTO en medio de una Iglesia que parece ir a la derivaEn la Iglesia universal faltan testigos de la fe; no es que no haya: en 2.000 años de historia del cristianismo, nunca han faltado santos y santas, mártires, militantes, confesantes y testigos de la fe en Cristo. Pero nunca son suficientes: "la mies es mucha y los obreros son siempre pocos".


Con todo, en la actualidad la Iglesia católica está en crisis: crisis de fe, de credibilidad, de autenticidad, de fidelidad al Evangelio... Hasta el extremo de que, sobre todo en Occidente a menudo más parece la plasmación de una farsa la Iglesia que la celebración de la memoria "subservisa y salvífica" de Cristo Jesús.

El papa Francisco, una vez más, afirma en Santa Marta, donde celebra la Eucaristía y su predicación enseguida da la vuelta al mundo, que seguir a Cristo no consiste en hacer carrera. Ya. Pero y entonces ¿los que viven profesionalmente de la Iglesia y empero no viven su fe cristiana en fidelidad exigente al Evangelio y el Magisterio?

Lo de siempre: patética y escandalosa la incoherencia de la Iglesia católica. Por eso me desconciertan las palabras del papa Francisco, que en verdad deberían llenarme de fe, de esperanza, de caridad; solo que sucede que al momento de escucharlas tomo conciencia de la Iglesia católica que conozco a mi alrededor y, desde luego, se me nublan esas palabras, se me vienen abajo. Aunque igual la culpa y el defecto están en mí.

En fin: me quedo con Pablo Milanés, afirman muchos que más independiente y coherente que Silvio Rodríguez con respecto a su postura sobre el régimen castrista. Canta ahora su "La vida no vale nada", canción invitante al compromiso social, a través de las ondas de Radio San Borondón.

Para mí Pablo Milanés sigue siendo una de las más hermosas voces de la música popular en lengua española, y canta muy bien, acaso mejor que Silvio Rodríguez; empero, Silvio Rodríguez me parece mejor letrista que Pablo Milanés. Y como letrista, como formidable poeta que es (de entre los vivos, solo le puede igualar Joaquín Sabina, me parece), goza de una cierta preferencia mía, más allá de su ideario político, que coincidirá o no con el mío, y santas pascuas aleluya. 

Ideario mío que ni yo sé en qué consiste, pues sigo rechazando el aborto, por ejemplo, aunque en la polémica desatada recientemente -aunque viene de viejo- entre Alfonso Guerra y Baltazar Garzón, tomo partido por el exjuez español ahora afincado en Iberoamérica. Ideario mío que no sé ni en qué consiste porque sigo siendo crítico con el régimen de los hermanos Castro, por ejemplo, solo que no me asquea menos una movida como la tan traída como llevada boda de la hija de José María Aznar, en la que fluyó la pasta gansa a través de la trama Gürtel, en la que seguro que estuvo como invitado ese gran chorizo que se llama Luis Bárcenas...

Bueno: mañana miércoles en su homilía en Santa Marta el papa Francisco igual deja caer nuevas perlas para la reforma de la Iglesia. Me enteraré de esas palabras, me alegraré por ellas, trataré de aplicarlas a mi vida de cristiano mediocre, y sobre todo, miraré en los contornos de mis eclesiales alrededores y lo veré todo igual: trepas, burócratas, antinatalistas, mediocres, figurones, mundanizantes, advenedizos, antimilitantes y meros enchufados que muy poco o nada arriesgan en el camino de la fe seguirán campando a sus anchas en la Iglesia, como Mateo por su casa, y yo empero que todo esto denuncio, puteado-machacado por la ruin hipocresía eclesiástica, papa Francisco, a pesar de haber demostrado con creces -perdón, por si puedo parecer inmodesto- durante 25 años, voluntad de fidelidad al Magisterio, empeño en el cultivo de una espiritualidad de conversión o militante, preferencia por la familia cristiana militante, gusto por la cultura interdisciplinar: filosofía, teología, literatura, cine, arte, personalismo comunitario, anarquismo, historia de la Iglesia...

Qué le vamos a hacer: sigue sonando la dulzura de Pablo Milanés a través de las ondas radiofónicas. A menudo no sé si es el Inicuo quien me tienta con esta duda: ¿Quién coño puede creer en esta Iglesia y para qué? 


Luis Henríquez. 28 de mayo, 2013. 

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