martes, 28 de mayo de 2013

"El Reino que no es de este mundo"


Javier Elzo suele tener mucha razón en no poco de lo que afirmaÉrase el prestigioso sociólogo Javier Elzo, a propósito de un nuevo libro suyo publicado por PPC... Y no tiene desperdicio la cita, para nada.

En efecto: una de las más grandes tentaciones para las gentes de la Iglesia es la que señala el sociólogo Javier Elzo: una Iglesia que es o sea, en vez de madre permanentemente en actitud samaritana, plataforma de nepotismos a la bestia, de clericalismos condicionantes, de hipocresías a mansalva, de pactos mundanizantes y políticamente correctos, de insensibilidad institucional con el dolor del prójimo, de burocratismos cerrados a la voz del Magisterio...

Con todo, yo, al contrario seguramente que el exjesuita Javier Elzo, abrigo poca esperanza de un cambio realmente esperanzador por evangélico en el seno de la Iglesia.

Mi desesperanza se nutre del día a día de la Iglesia. Así que siento ser poco dócil a la acción eólica del Espíritu: los hechos de la Iglesia católica, sobre todo en el Occidente descristianizado, son tan cantosos que... Y por supuesto, tampoco me dicen gran cosa las revoluciones: la castrista (verdadera satrapía que sufren sobre todo los cubanos), la chavista bolivariana (dictadura encubierta), la de las unidades de la izquierda entendidas como proclamación de odio a la Iglesia católica y fomento del laicismo radical materialista (aborto libre, homosexualidad libre, feminismo radical libre, sistemático ataque a la familia tradicional, frontal oposición a los valores cristianos ...)...

Con decir que nunca simpaticé con la causa franquista, nunca, pero sí que me parece verdad meridiana que España en la última etapa del régimen del dictador Franco alcanzó un nivel de prosperidad, seguridad y nivel de vida incomparablemente superior al nivel que tienen los cubanos en Cuba, bajo la bota dictatorial de los hermanos Castro. Y obviamente, casi toda la progresía esto lo obvia: los únicos dictadores parecen haber sido los de derechas, nunca los de izquierdas; nunca los Stalin, Mao, Pol Pol de turno...

El magistral Vargas Llosa (magistral como literato: ya quisiera yo alcanzar a escribir en mi vida 50 páginas que estén a la altura de las suyas), defenestrado por la progresía por causa o efecto de las ideas políticas de D. Mario, recuerdo que condena, sobre todo en referencia a Iberoamérica, todas las dictaduras, sean del signo político o color que sean o hayan sido. Todas. Con W. Churchill: "La democracia es el menos malo de los sistemas políticos". 

En fin: que nuestro reino sigue sin ser de este mundo...


Luis Henríquez. 28 de mayo, 2013.
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