martes, 14 de mayo de 2013

"¿Por qué un sí incondicional al papa Francisco frente a un sí condicional a Berty Russell? (XXII)"


24/8/2010




Consideraciones intempestivas sobre la IGLESIAHola, Teófilo:



He estado fuera un semana; tengo una montaña de correos. ¿Qué decir de la música popular brasileña? Aunque ahora mismo escucho un disco mp3 de Pink Floyd, no entiendo, desde hace varios lustros ya -cómo vuela el tiempo- los veranos sin prolongadas raciones (sesiones) de MPB. De modo que casi no podría elegir nada; obligado a ello, pensaría en Chico Buarque de Holanda: no pocas de sus canciones tocan el tema de la mujer; es muy buen letrista, de gran calidad literaria.


Por cierto, decía al principio que he estado fuera. En la Península, por los Pirineos. Con un grupo de jóvenes católicos, de ambos sexos. Gente estupenda, pero de perfil muy conservador, de derechas, sobre todo ellas, las chicas (mucho Opus...). Por ejemplo, si les planteases a estas el gusto por la música de Caetano Veloso, te responderían que prefieren a Julio Iglesias; si les hablases de la Nueva Trova Cubana, que ya nada tiene de nueva en el tiempo, te responderían que pasan de escuchar músicas de comunistas, que además nunca habrán escuchado, probablemente. Y así con todo, en todos los campos del saber.

Pero la joya de la corona es o se la lleva un curioso sujeto canario -pero él habla pronunciando el mayor número de ces y de zetas posible, y de vosotros y demás- que es la persona más ultrarreaccionaria que he conocido en mi vida, la verdad. Para este tal, las únicas emisoras de radio "buenas" son EsRadio, Intereconomía y Radio María; todas las otras, escoria de comunistas, materialistas, ateos y masones. El cantautor Pedro Guerra, a quien nunca debe haber escuchado, es pésimo, afirma, por su condición de progresista, anticlerical e increyente. Pink Floyd, cuya música aún me emociona y que el tal sujeto ese debe desconocer, no pasa de haber sido un panda de piojosos drogatas que hicieron una música de pésima calidad. El único obispo al que admira se llamó Guerra Campos, ahí es nada; al tiempo que califica de flojos y como timoratos a Juan Pablo II y a Benedicto XVI, según él porque "han perdonado la vida a las personas homosexuales" y acaso porque se han manifestado -bien que de forma equívoca para muchos críticos- como demócratas o siquera respetuosos del sistema democrático. Estando en Aragón, quise cantar la clásica de José Antonio Labordeta, "Canto a la libertad" ("Habrá un día en que todos al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad"...); nadie la conocía, lógico (esa canción pertenece a las izquierdas, a los movimientos sociales, yo la habré cantado docenas de veces en los grupos apostólicos cristianos), pero él aprovechó para arremeter contra Labordeta, acusándolo de vividor y de comunista de mierda (sic). Todos los teólogos que me permití nombrar -por supuesto, desconocidos para el tal sujeto ese- los calificó sumarísimamente de "envenenadores de la Iglesia" (sic). En Palencia se negó a entrar a una cafetería de mucha solera porque vio colgadas unas fotos de Heminguay, "asqueroso escritor decadente", afirmó -bueno, al menos reconoció que era Heminguay, algo es algo-. A mí repetidas veces me acusó de marxista ante los demás por defender yo la apuesta por los pobres: "La Iglesia debe ser Iglesia de los pobres", pedía monseñor Óscar Romero, y seguro que esa apuesta le costó la vida.

¿Sigo? Pero lo peor del caso no es el tal sujeto este, que resultó especialmente patético no solamente para mí sino para algún que otro del grupo, especialmente para un muy valioso chico madrileño, joven, de 36 años, pero de una cultura portentosa, la verdad. 

Lo peor, amigo Teófilo, es lo patética que es la Iglesia actual: he vuelto a llamar repetidas veces a las secretarias del obispo Cases y del vicario Hipólito; personalmente he ido dos veces a hablar con ellas al Obispado y así concertar las respectivas citas; les he mandado cartas por correo postal y por correo electrónico, medios por lo cuales, por ambos, les he hecho llegar mi currículum vitae... En más de un caso, carta de presentación incluida en la que detallaba mi situación, los motivos (a mi juicio, legítimos) de mi petición de cita o audiencia, además de la relación de algunos episodios de mi vida... 

Nada de nada. Y pensar en lo que se nos cuenta en Hechos de los Apóstoles: "Los que se decían seguidores de Cristo lo tenían todo en común; se ayudaban entre sí; el que tenía más ponía sus bienes al servicio de los que tenían menos; y las gentes veían cómo se amaban..." 

Ya... Igualito a lo que han hecho conmigo o como han procedido conmigo estos dos ilustres eclesiásticos, igualito: DIOS se lo pague a ambos con muchos buenos frutos del bosque, digo del Reino para la Iglesia, y viceversa, de la Iglesia para el Reino... 

Pero en verdad, Teófilo amigo, como si ellos fuesen Godot (¿sabrán quién fue Godot?, lo dudo: me putearán y despreciarán, pero más cultura general sin duda tengo que ambos, con diferencia: yo soy un hijo del Pueblo, como Jesús, y ellos ambos son el poder sagrado, la hipocresía personificada...), los espero sin esperanza alguna. Pasan completamente de mí, los muy hipócritas, quienes, ni que decirlo, luego de pasar de uno, o encima de pasar inmisericordemente de uno, tendrán la poca vergüenza, como se dice en Canarias, de exigir tratamiento o respeto reverencial: sí, reverendo; tiene usted toda la razón, ilustrísima; como usted diga, monseñor...

La IGLESIA CATÓLICA está muy podrida, en efecto, asaltada por el Maligno, carcomida por la polilla del mal -en expresión de mi buena amiga Valeria-, Teófilo: por ello el obispo Cases Andreu y el vicario Hipólito han pasado de mí, ni se han dignado recibirme, escucharme, nada. Yo para ellos -a pesar de mi trayectoria militante, del "tesoro" de mi formación, de mi fidelidad al Magisterio, de mi apuesta por la familia cristiana solidaria y abierta a la vida, de mi renuncia a un trabajo por causa del Reino...- no merezco ni ser escuchado: ni agua. Y empero sí merecen vivir de la IGLESIA en lo profesional tantos trepas, burócratas, mediocres, desencarnados, enchufados, mundanizantes, figurones, arribistas y antinatalistas... Sí, Teófilo, lo peor del mundo ha entado en la IGLESIA, la corrompe día día; y a mí, pecador que soy, ni se dignan recibirme, qué pasada más grande.

Ni recibirme, ni escucharme, Teófilo, nada: un apestado yo... El obispo Cases, que se tiene a sí mismo por un enamorado del Evangelio -igual lo es, solo DIOS conoce y juzga-, no se ha dignado ni recibirme; y yo más bien lo que he experimentado es que, como el levita y el sacerdote de la parábola del buen samaritano, su ilustrísima Cases y el reverendo Hipólito me han visto apaleado y mal herido al borde del camino de la vida, y han pasado de largo... Y a todo esto, mi buen amigo, suponer que tales ilustres personajes eclesiásticos me espetarían en la cara que yo los estoy juzgando a ellos, cuando resulta que ambos han pasado de mí durante 7 años, haciendo oídos sordos a mis peticiones de auxilio, ayuda, SOS, consuelo, voluntad de diálogo...

Si bien entiendo que sí, que no debo ni tirar la toalla, ni dejar de luchar, de luchar, de mirar hacia adelante, de adelantarme al futuro: unos sujetos tan hipócritas como los susodichos han pasado de mí, en efecto, pero no les daré el gusto de que me conozcan vencido por ellos. Para mí, ni uno ni otro tienen estimable categoría moral, intelectual, espiritual, y aunque entiendo que a pesar de todo lo que me cuesta JESUCRISTO me pide que ore por ellos, que pida por ellos, que ame y perdone a los enemigos...  

Con todo, dilecto amigo, pese al muy obvio derrumbe de la IGLESIA CATÓLICA, solo mirando hacia la CRUZ del RESUCITADO podremos seguir manteniendo la antorcha de la fe. O como dijera el jesuita K. Rahner: "el cristiano del siglo XXI será místico o no será". Así que me quedo con Pink Floyd, cansado que voy del camino de la vida, Teófilo, cuya música, la de esta banda preferida mía, escucho ahora (sensacional, como siempre, el corte "Money"); ya sabes, según el sujeto de marras, no más que un grupo de piojosos drogatas y pésimos músicos. 

Saludos, Teófilo.


Luis Henríquez, profesor de Lengua y Literatura españolas, escritor, bloguero, militante social.


14 de mayo, 2013.
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