sábado, 11 de mayo de 2013

"De golondrinas y de flores: es el amor que pasa (V)"




4/1/2011




Querida Cándida Sofía:

El respeto debido allende las diferencias ideológicasNada tengo en contra de esta entrevista a Kiko Argüello que me comentas, nada; en realidad, lo que no me gusta del Camino Neocatecumenal es un cierto clericalismo que tienen, más un cierto conservadurismo político-social, y alguna cosilla que otra litúrgica.

Corregible, me supongo, en alguna medida al menos ese conservadurismo político. A saber: recuerdo que en mi buena época en el Instituto Emmanuel Mounier había un miembro del Camino Neocatecumenal, un doctor en Filosofía, un tipo muy servicial, con mucha conciencia social, experto número uno en no sé qué filósofo, que con cuarenta años o algo así (ahora debe rondar los cincuenta o algo más) tenía ya cinco hijos. Pero de resto, lo acepto de buen grado aunque yo no esté en sus movidas como miembro, y además tampoco me dé por silenciar sus carencias y errores de bulto. Un sábado si quieres podemos ir a la parroquia de Santo Domingo en Vegueta, por si celebran allí con Pepe Domínguez, que es un cura con quien conviví un año, ya te lo conté en su momento, y del que guardo un buen recuerdo, la verdad, a pesar de algunos desencuentros y malos entendidos que con él mantuve. Me queda la espina de no haber sabido  negociar con él aquellas diferencias, pero agua pasada no mueve molino... 

Asimismo, Sofía, a veces me acuerdo del susodicho por dos motivos: una noche cenando él y yo, solos, en la casa parroquial, le espeté algo tan eclesial y políticamente incorrecto como esto: "Pepe Domínguez, pero ¡qué me dice usted [yo lo trababa de usted porque me imponía...], si hoy día casi ninguna pareja es fiel a la doctrina del Magisterio sobre el control de la natalidad...!" A lo que me respondió él: "Sí, casi seguro, fuera de las del Camino y algunas más, para de contar, tienes razón". Pepe Domínguez, por lo menos hasta hace un par de años, era un forofo del Camino Neocatecumenal, si bien nunca me pareció un tipo cerrado, fanático del Camino. Y otra cosa por la que a veces me acuerdo de él es porque me lleva exactamente a mí 30 años, pues nació el mismo día y el mismo mes que yo 30 años antes, claro.  

Así que no me considero ningún enemigo del Camino. Incluso hace más de 20 años iba los sábados a Teror, sin coche propio, a las celebraciones de una comunidad que ya había en la Villa mariana, si bien he de confesar que una de las razones poderosas por que iba tenía que ver con ciertas chicas que iban al grupo... Pero claro, compara la propuesta de Kiko Argüello con el feminismo de algunas profesionales feministas de género (viviendo en lo profesional de la Iglesia católica, y es como si estuviesen dinamitando la Iglesia desde dentro...). Deprimente. 

Como que es esto: la inmensa mayoría de los profesores de la escuela católica, profesionales de Cáritas Diocesana, profesores de Religión católica en la pública, profesionales y asesores "católicos" de cualesquiera otras movidas eclesiales o no, participan de la idea de familia abierta como mucho a la parejita -en no pocos casos, mera cooperativa de egoísmos-, echan mano casi siempre de métodos anticonceptivos, aunque el Magisterio los rechace -y ellos y ellas se ganen la vida trabajando por, para y gracias a la Iglesia-, y no se plantean ni remotamente la espiritalidad conyugal militante.

Como el panorama eclesial es el que es y a mí me sigue tocando ser un "perdedor" en toda esta historia, mi pasión crítica y ácrata y la propia debilidad de mi fe cristiana católica conforman un cóctel explosivo: maldigo la realidad de una Iglesia tan mundanizada, tan hipócrita, tan incoherente. Una Iglesia que padece una crisis de fe y de credibilidad tan patéticas que han hecho que parezca a menudo un teatro, una farsa no poco de lo que la Iglesia celebra. 

Pero en fin, qué vamos a hacer más que jodernos porque la cosa sea así. A ti no tal vez, pero a mí me queda el consuelo del jazz: Dexter Gordon, Sonny Rolling, Lou Donaldson, Paul Desmond, Charlie Parquer, Miles Daves, Joe Henderson, Peggy Lee, Cassandra Wilson, Sarah Vaughan, Duke Ellington, Wes Montgomery, Clifford Brown, Anita O'Day, Nina Simone y muchos más circulan ahora con total libertad por mis oídos. La santidad de la Iglesia universal, que nunca ha faltado en dos mil años de historia del cristianismo, me fascina, acaso por la debilidad-mediocridad de mi propia fe; pero frente a tanta miserable e hipócrita mezquindad, hipocresía y doblez eclesial, nadie me va a quitar el gustazo del jazz, la gran música del siglo XX, la música de la libertad surgida en salones de dudosa reputación... 

Salud y paz, Cándida Sofía.

Luis Henríquez. 11 de mayo, 2013.
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