miércoles, 22 de mayo de 2013

"¿Por qué un sí incondicional al papa Francisco frente a un sí condicional a Berty Russell? (XXVII)"


Perico de los Palotes (respondo por alusiones; si no me has aludido veladamente, disculpas, no pasa nada, pues esto quiere ser un diálogo):



Dimes y diretes en el seno de la IglesiaNo soy quién, en efecto, para enjuiciar globalmente la teología del ya fallecido jesuita Juan L. Segundo, la cual ni siquiera conozco en profundidad. Pero sobre esta hago lo que podríamos llamar un acto de acatamiento doctrinal: opino de la obra del uruguayo lo que opina la Iglesia, esto es, los "doctores" que para tal menester tiene la Iglesia, que siento como Madre y Maestra, aunque en la actualidad muy a la deriva, llena de crisis internas, de falta de fe, de compromiso, de credibilidad...

Siempre se ha dicho con razón -y tú lo sabes-, que de todos los teólogos de la liberación el más "ortodoxo y eclesial" es justamente quien es tenido por su fundador, esto es, el P. Gustavo Gutiérrez. Tal parece ser el dictamen de la Iglesia, no el mío.

Ciertamente, lo anterior no significa que los otros teólogos de la liberación sean desechables, para nada; ergo, no niega lo que cada uno de ellos a su manera, con aciertos y carencias, con luces y sombras, con acentos y desaciertos,  haya podido aportar a la Iglesia universal; e incluso, a la Ecumene, y desde luego, ya haya sido desde una perspectiva meramente sociológica, a la liberación de las masas empobrecidas y a la toma de conciencia sobre la necesidad de la justicia, o mejor, sobre lo irreemplazable del compromiso por la justicia para todo bautizado.

Buena tarde a todos.


Luis Henríquez. 22 de mayo, 2013.
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