domingo, 26 de mayo de 2013

"Los cristianos tristes y desanimados, según el papa Francisco"

Estar alegres como cristianos, a pesar de todo"Cuántos cristianos tristes y desanimados"... Esto es, el papa Francisco nos advierte de este peligro. "¡No sean ustedes cristianos tristes, desanimados o amargados!", continúa el Papa. "¡Esfuércense por perdonar a los enemigos, a los que los quieren mal, y sepan querer soportar con paciencia las contradicciones de la vida!"... y las de la propia Iglesia católica, que no son pocas, añadiría yo, de mi cosecha..



Lo dijo hace unos días, en Santa Marta, donde suele celebrar, en la misa en memoria de María Auxiliadora. Es decir, yo que estas líneas escribo soy un muy mal cristiano, lo reconozco: no me duelen prendas en reconocerlo. Quizá sea una desgracia, tremenda para más señas, solo que es así. 


Ahora que, como la Iglesia católica que tú pastoreas como pastor supremo, papa Francisco, como siervo de los siervos de Dios que eres, a menudo es hipócrita e incoherente a lo bestia, y a menudo participan no pocos de sus consagrados miembros de una ruindad despótica y burocrática, mundanizante y clericalmente insensible hacia los problemas del prójimo (por lo menos, hacia los míos lo han sido y mucho), un servidor, mediocre, pecador y falible y mal cristiano, procura estar alegre, ¡y tanto!, procura ser feliz, ¡y tanto, pese a la crisis económica implacable, pese a todo!, pero a menudo con independencia hacia lo que digan los curas, entre los cuales sin duda los hay y habrá muy buenos, y también algunos que me han jodido la vida y en los que ya no me es posible creer, papa Francisco.

Así que imagínese usted, papa Francisco, el drama de tanta gente de este momento histórico que nos toca vivir, en la vieja, cansada y descristianizada Europa, por ejemplo... La Iglesia no les dice nada por la principal razón de que les ha decepcionado en lo más profundo. Mientras que yo lo que espero es que de verdad usted sea en efecto ese heraldo de Dios capaz de suscitar esa primavera eclesial con que muchos sueñan hoy por hoy. Solo que yo al respecto no puedo sino tener muy chinchosas o majaderas dudas: el nepotismo, el burocratismo, la mediocridad, la oposición sistemática al Magisterio, la mentalidad antinatalista y en general la hipocresía van a seguir campando a sus anchas en la Iglesia católica.

De modo que sí: igual yo soy uno de esos cristianos "tristes y desanimados" que a usted no le gustan, solo que tengo mis razones: la hipocresía eclesiástica, papa Francisco, me ha jodido la vida. Y al tiempo que me jodía a mí la vida (pasando de mí, ignorándome, acusándome, difimándome...), iba desmantelando la militancia cristiana en beneficio de lo que ya he dicho: nepotismo, mundanismo, burocracias e hipocresías insensibles hacia la humana compasión por un tubo.

Pero bueno: esta noche me veré una película desgarradoramente triste (Hace mucho que te quiero, de Philippe Claudel), en la soledad de mi cuarto de estudio, con la oscuridad suficiente, y acabaré reconciliado con mi intrahistoria y con la vida, papa Francisco.

Reciba yo su bendición de obispo de Roma y vicario de Cristo, papa Francisco.


Luis Henríquez. 26 de mayo, 2013.


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