domingo, 13 de mayo de 2018

  1. sergio mendez

    Mª Pilar Garc’ia, Feliz Año Nuevo 2010,en primer lugar. En segundo, perm’itame una acaso ‘ultima consideraci’on:
    Usted confiesa que est’a en contra de la pr’actica del aborto, postura la suya que me parece estupenda y loable. Pero adem’as se permite afirmar -cito- que “tod@s estamos en contra del aborto”. No termino de averiguar qui’enes son esos todos y todas, pero cabe suponer que se quiera referir usted a los que opinan en Atrio, en Redes Cristianas, a los llamados cristianos cat’olicos de base. De ser as’i,ustedsabeo debe saber que eso es, sencillamente, mentira. Por supuesto que no entrar’e a juzgar la conciencia de ninguna de esas personas que, desde la profesi’on de fe cristiana, se manifiestan partidarias del aborto, de legalizarlo, regularlo, etc’etera. Pero esun hecho incuestionable que es as’i; si no, p’asese usted por Redes Cristianas, por ejemplo, y repase los art’iculos provinientes de “El Pa’is”, “Rebel’on”, “El Plural”, “P’ublico”, “Adital”, etc’etera, que defienden el aborto como un derecho de las mujeres; repae usted de paso las expresiones completamente injuriosas contra la ICAR, que encima de todos sus pecados y arrugas colectivos, tiene que capear aut’enticos temporales de insultos y menosprecios. Incluso por parte de eclesi’asticos que, a mi juicio en el colmo de la desfachatez filofascistoide y eg’olatra (como que defienden sus muy partidistas intereses, premios interacionales y prebenas incluidos; preg’untenel si no a frey Betto), siguen lanzando loas favor de la zatrap’ia del dictador Castro en Cuba, la otrora “perla del Caribe” y hoy d’ia general llamada “la mierda”, o “la c’arcel” por la mayor’ia de sus ciudadanos, cuya mayor’ia malvive en esa isla en la que pr’acticamente nada funciona, salvo la f’errea propaganda del r’egimen castrista, incre’iblemete alabado a’un hoy d’ia, contra toda evidencia, por conspicuos eclesi’asticos de fama mundial.
    Abundando en lo anterior, acaban de publicar en Redes Cristianas un art’iculo del comandante Fidel Castro que reza “El derecho de la humanidad a existir”. Pat’etico que tal ilustre señor piense eso,en tanto su isla va a la inevitable deriva, corrompida y empobrecida y “mundanizada” al m’aximo (el concepto de familia “tradicional” no existe, la promiscuidad es casi absoluta, muchas madres entregan a sus propias hijas adolescentes para el comercio carnal con extranjeros turistas, el ate’ismo estatal ha vaciado todos los templos…).
    Por lo que respecta a la aceptaci’on de las leyes del Estado, Mª Pilar, de acuerdo con usted, salvo en un detalle, a saber, nada menos que san Agust’in de Hipona ped’ia aquello, tan evang’elico, ciertamente, de no obedecer leyes inicuas, pues la conciencia debe estar por encima del imperativo legal.
    Con respecto a que la Iglesia condena las decisiones individuales, de ello habr’ia muchoque hablar. Cierto que las gentes de Iglesia se han equivocado billones de veces a lo largo de 2.000 años, s’olo que lo cierto es que cuando la Iglesia condena el aborto lo que est’a haciendo, m’as que condenar a las personas que abortan o que amparan el aborto, es recordar que el aborto provocado es materia grave, de suyo es materia grave. En realidad, el grado de responsabilidad y culpabilidad de los inductores o de la mujer qe aborta, claro que puede variar, hasta incluso no existir o ser m’inimo.
    Por lo que respecta a la condena de las autoridades eclesi’asticas contra los que votan a favor de la ley, pues es m’as de lo mismo, es decir, la ley los obispos sostienen que es materia grave; la responsabilidad ‘ultima de los que votan a favor de esa ley, s’olo Dios la conoce, pero los obispos,como pastores leg’itimos de la Iglesia que son por voluntad de Jesucristo, est’an en el sagrado deber de exhortar a los fieles en el cumplimiento de la doctrina cristiana. Es decir, votar a favor de la ley es un acto “objetivo” de apoyo a algo que la Iglesia considera inicuo, cualquieraque pueda ser la “subjetividad” o intenci’on del sujeto que apoya esa ley.
    Cierto que no he visto a los obispos participar en manifestaciones contra las guerras, las causas del hambre, la esclavitud infantil, el paro. S’olo que yo mismo, que llevo veinte años manifest’andome contra esas injusticias -aunque ‘ultimamente, por razones personales que no vienen al caso, he dejado de participar en las convocadas al efeco por el MCC-, tampoco es que haya sido testigo de c’omo muchos cat’olicos que se consideran progresistas se manifiestan en manifestaciones como las convocadas por el MCC, a las que, en las ‘ultimas convocatorias al menos, yo tampoco estoy ya acudiendo; las gentes progresistas en general prefieren manifestarse con plataformas como Pobreza Cero, a las que acuden personajes como Pedro Zerelo, por ejemplo, adalid de eso imposible que es llamar matrimonio a l uni’on de dos personas homosexuales.
    A m’i tambi’en me parece mucho m’as dram’atica la existencia de millones de niños empobrecidos que el aborto, sin por ello querer justificar el aborto provocado. Y si no deja de ser cierto que losobispos cat’olicos no se manifiestan en contra de esas injusticias, es algo de lamentar, una ina incoherencia m’as de las autoridades de la Iglesia, s’olo que no deber’ia servir para justificar el aborto.
    Y nada m’as. Feliz 2010.
  2. sergio mendez
    Para Pepe Sala, Antonio Duato, Mª Pilar Garc’ia:
    Reconozco que las comparaciones casi siempre son odiosas, de manera que comparar el aborto con la guerra, o con la pena de muerte, me parece si desafortunado al menos inc’omodo. En cualquier caso,y sin ‘animo alguno de justificar o legitimar el aborto, considero que es moralmente peor el exterminio nazi sobre millones de personas que los miles de abortos que se provocan en España. Insisto en que lo siento as’i sin ‘animo de defender el aborto. Por desgracia, algunos sectores de la Iglesia, a mi juicio muy conservadores, integristas, muy de derechas as’i pues, como que excusan los desvar’ios de algunos eclesi’asticos negacionistas, por ejemplo, o claramente amigos de tipos como el fachoso Jean Marie Lepen (los tradicionalistas de Marcel Lefevbre, verbigracia), al tiempo que condenan con furor apocal’iptico la pr’actica del aborto. Yo mismo creo haber sufrido las iras de tales integrismos en otros foros, yo que, a pesar de mis muchos fallos, creo que no me caracterizo por no procurar ser respetuoso,si bien no siempre lo consigo,lo admito.
    En definitiva: me resulta a m’i tambi’en extraña, incoherente, confusa, a veces incluso indignante, la “incoherencia” de ser absolutamente inflexible en el asunto del rechazo al aborto,en tanto las jerarqu’ias conservan manga ancha para tantos otros asuntos. Pero as’i y todo, me cuesta aceptar el aborto, acaso porque el Magisterio es tan insistente y tan claro, tan sin fisuras al respecto, que me “asusta” llevarles la contraria al Papa y a los obispos; lo confieso.
    En cuanto a las “confidencias” de Mª Pilar Garc’ia, si no es inmodestia creo que las comparto, sobre todo porque yo quiero creer con Pedro y bajo Pedro,cierto, pero a menudo me resulta arduo, muy confuso, muy extraño todo. Pensemos, por ejemplo, en lo que publica “El Pa’is” del pasado lunes sobre las declaraciones-exhortaciones de Antonio Mar’ia Rouco contra la contracepci’on; uno tiene la impresi’on o sospecha -los obispos dir’ian que equivocada, infundada, etc’etera-, de que lo que quieren es controlar la sexualidad de las personas, controlar hasta el n’umero de veces que las personas, aunque sean leg’itimamente casadas, mantienen relaciones sexuales. Como si controlar la sexualidad les llevara a controlar a las personas, tesis sostenida por importantes pensadores. Y desde luego, da un poco de grima que intentan condicionar hasta el n’umero de hijos que debe tener una pareja, a la que por un lado,incluso con el Vaticano II en la mano, les dicen que son ellos los que deben decidir esas cuestiones, cuando en verdad no hacen m’as que tratar de inmiscuirse en las alcobas y en las conciencias.
    En cuanto a Pepe Sala, yo no soy ateo, creo,pero suelo repetir lo que se dice que dec’ia de s’i mismo el gran te’ologo calvinista Karl Barth,ante la pesadez de un admirador que sol’ia salirle alpaso en sus conferencias: “No olvide usted que el Karl Barth cristiano tiene tambi’en su opuesto Karl Barth ateo,todo en la misma persona”.
    Por lo que respecta a los mensajes enviados a Atrio y de entrada no publicados, creo que todo fue producto de impericias inform’aticas m’ias.
    Todo lo que dices, Antonio Duato, sobre el aborto, es muy l’ogico e interesante; sin embargo,nada de ello lo aceptan nuestros obispos. Yo no soy te’ologo,me qued’e a la mitad del camino de una teolog’ia que retomar’a cuanto antes pueda, pero lo que digo creo conocerlo con alg’un detalle.
    Y nada m’as por ahora, que me reclaman para cenar.

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