lunes, 14 de mayo de 2018

Frente a la llamada ultraderecha, ¿el progresismo?

 
 
 
 
No olvidemos que otro de los convidados a la presentación del libro del P. Juan Masiá no es precisamente lo que diríamos un convidado de piedra; es el señor José Bono, que se gobierna solo al parecer en las cuestiones de fe, doctrina y disciplina católicas, pues ni caminos hay que lo metan a viaje. Y como tampoco su partido político pinta nada ni corta el bacalao en asuntos propios de la Iglesia católica...

 
 
José Bono estará ahí, o habrá estado, porque ahora mismo no tengo del todo presente si ese acto será o ya habrá sido cuando vea la luz esta breve reflexión mía. Pero no importa, pues para los efectos que aquí se siguen es lo mismo.

 
 
Con todo, no quiero entrar en la controversia sobre las heterodoxias del jesuita Juan Masiá Clavel, sobradamente conocidas y puestas de manifiesto en un portal como Infocatólica; lo que quiero más bien es señalar que no termino de entender cómo algunos disidentes católicos últimamente cierran filas en torno a alguien como José Bono, es decir, en torno a alguien que, ya de entrada por el sueldazo mensual que percibe (en torno a la friolera de ¡16.000 euros!), es al menos para quien estas líneas escribe, un sujeto que de socialista auténtico, militante y solidario ha de tener muy poco.

 
 
Pero hete aquí que se le presenta como alguien capaz de colaborar a la gestación-organización de un catolicismo distinto, de rostro más evangélico, social, democrático... ¿De verdad lo creen?, me pregunto a menudo, ¿o más bien son ganas de cubrirse las espaldas unos a otros, de cubrirse las respectivas heterodoxias unos a otros?
 
 
 
Postdata: la nota anterior data del 6 del 3 de 2010. 8 años más tarde, ya conozco lo que opina de José Bono el periodista y escritor Enrique de Diego. ¡Cómo se ha enriquecido el señor José Bono, una de las grandes fortunas de España! Desde luego, me quedo con la defensa de los intereses de España (educación, sanidad, servicios sociales, bienestar, seguridad ciudadana, atención a los sectores más desfavorecidos...) y de su identidad católica antes que con la hipócrita verborrea de la progresía (incluida la dizque católica incrustada en el PSOE, en Nueva Canarias...), empeñada en el mantra de hablar de solidaridad con los empobrecidos, puertas abiertas a la inmigración, cuando resulta que muchos de estos progresistas viven muy regaladamente de la política desde hace la tira de años y... cantinela toda esta suya de la solidaridad con los empobrecidos y puertas abiertas a la inmigración que esconde este principal propósito: permitirles seguir viviendo de la política, aunque sea al precio de traicionar y corromper la doctrina de la fe católica pasando la mano por encima y aplaudiendo a comunistas, feministas, podemitas, sociatas del PSOE, abortistas, homosexualistas, globalistas, laicistas, antinatalistas, golpistas catalanes...
 
 
 
Total, estos progres dizque católicos siempre sabrán defenderse, porque también han adoptado como propio este insulto: ¡lo que está pasando en Hungría, Austria, Polonia, República Checa, Eslovenia e Italia, es el ascenso de la ultraderecha!  
 
 
 
13 de junio, 2018. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de Humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
 

 
 
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