miércoles, 2 de enero de 2013

"Según Alfredo Pérez Rubalcaba..."


[Ya casi cumple 14 meses de publicado este artículo, de "nacido al mundo de la luz" en algunos medios de Internet. Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, no ha llegado a ser finalmente presidente del Gobierno de España, lo cual era lo que casi todo el mundo vaticinaba; sin sorpresa alguna en el frente, lo es Mariano Rajoy, el de “los recortes”, sí, no el vecino del 5º B sino "el chico de los recortes": lo recorta todo (sanidad, educación, prestaciones sociales, pagas extras, el sueldo de los funcionarios, partidas para la solidaridad internacional...), mete tijera a casi todo; menos a los privilegios de las grandes fortunas, menos a los desvergonzados privilegios de la llamada clase política, en la que no obstante brilla con luz propia el muy loable testimonio de políticos honestos, sin duda, leales servidores de la "res pública"... 

Amenazado en nuestro país (¿de muerte crónica?) el Estado del Bienestar, mi artículo no va a solucionar absolutamente nada, nada que no sea matar en mí el gusanillo de la escritura y propiciar -ojalá- algunas pocas visitas a este blog. Se trata de un artículo corto que se puede leer en un par de minutos; empero, como ya viene siendo habitual en las cosillas que promuevo en este mi blog, lo introduzco con un vídeo de Youtube que nada tiene que ver con el contenido de mi post, salvo en que el contenido del vídeo de Youtube es un delicioso tentempié para el espíritu, ahora que estrenamos año y que seguimos profundizando en la crisis económica que nos asola y ensombrece la vida. 

Con decir Federico Fellini, Amarcord, Nino Rota...]


Según Alfredo Pérez Rubalcaba...”


Yo soy de izquierdas, y empero estoy en contra del aborto, de la eutanasia, de las movidas LGTB (metidas a tope en la propia Iglesia, por obra y gracia del progresismo católico o, para algunos analistas, ya decantadamente pseudocatólico), y de la ingeniería social impulsada por el P$O€. Por ser o considerarme de izquierdas, no me considero fascista, ni falangista, ni franquista, tampoco carlista, etcétera. Me considero discípulo de los discípulos del personalismo comunitario, que es una forma acaso un tanto refinada de afirmar que soy cristiano de la Iglesia católica, siempre santa y pecadora, pero nunca tan pecadora que no sea capaz de acogerme a mí, contumaz pecador, ni de abrigar sobrados motivos para la esperanza; más en concreto, para la fe, la caridad y la esperanza.

Revelo lo anterior porque el gran problema de la derecha es su complejo de inferioridad frente al discurso y las chorradas de los dirigentes o mandarines de la izquierda en el poder. Por chorradas quiero referirme especialmente a toda esa tradición de comentarios anatematizadores surgidos del maquiavélico cerebro del ínclito Alfonso Guerra (otro listillo claramente más "sociolisto" que socialista; no digamos ya José Bono, Pepiño Blanco, López Aguilar, Jerónimo Saavedra: estos son directamente ya caraduras farsantes, que viven muy aburguesadamente a costa de la herencia militante del socialismo histórico, algunos de ellos incluso con beneplácito clerical, con palmadita en la espalda): "Españoleee, que viene la derechaaa".


La inmensa mayoría de dirigentes del PSOE llevan un tren de vida muy aburguesado, muy propio de ricos; han trepado y trepan socialmente gracias a la política y, sobre todo, no ejercen de socialistas, de militantes, de solidarios, de "descamisados". Hasta el extremo de que un militante falangista "auténtico" -dejando a un lado la índole autoritaria de su visión del Estado, la democracia, etcétera- le da mil vueltas en compromiso por la justicia social a cualquiera de esos jerifaltes del PSOE; vamos, ni punto de comparación.

Y sin embargo tenemos que seguir escuchando las chorradas y mentiras de siempre: ese "Españoleee, que viene la derechaaa". Volvió a sugerirlas el otro día, cierto que con alguna elegancia, en el Debate Electoral el candidato a la presidencia del Gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba, otro que tal baila: otro "sociolisto" al que no tiembla el pulso a la hora de defender como bueno el crimen del aborto y en general toda la ingeniería social del PSO€, tan teñida de masonería; yo diría incluso que de luciferismo: el propio de querer construir un mundo al margen completamente de Dios, empresa que lo acabará volviendo irremediablemente contra el hombre, como bien supo advertir ese gran teólogo católico que se llamó Henry du Lubac en su obra El drama del humanismo ateo. Y al que no se le cae la cara de la vergüenza -claro, vive de ello, y a base de bien, por cierto, percibiendo un sueldazo y unos privilegios de aúpa en la España de los 5.000.000 de parados- a la hora de prometer que de salir elegido como presidente del Gobierno de la nación sacará al país del caos económico y laboral del que él es tan responsable como el que más, en su condición de alto cargo del Gobierno de Zapatero.

De modo que ante una promesa salvadora como la suya surgen dos perplejidades principales: si aseguras, Alfredo Rubalcaba, que sacarás a España de la crisis, ¿por qué no lo has hecho hasta ahora? ¿Eres acaso un cínico? Y si aseguras que nos sacarás de la crisis y reconoces en tu fuero interno que es ello es imposible, vamos, que es mentira, ¿es que eres un mentiroso? .

El humanismo cristiano, intrínsecamente solidario, por ende apasionado por la justicia y por la humanización de la sociedad, le da mil vueltas por la izquierda y por la derecha y por donde haga falta al programa político del P$O€, a la ideología del P$O€, que no tiene de izquierda real ya más que el nombre y poco más. A condición de que sea defendido, ese humanismo cristiano, sin complejos.

Noviembre, 2011. LUIS ALBERTO HENRÍQUEZ LORENZO
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