martes, 22 de enero de 2013

"Hoy es Luis Bárcenas, ¿y mañana?"


"Hoy es Luis Bárcenas, ¿y mañana?”



PSOE y PP, la misma mierda es” es una consigna repetida en manifestaciones de lucha social, en España, en los últimos lustros al menos.
 

Se trata de una opinión y, como tal, “opinable”, es decir, discutible, más acertada o menos. No es ninguna verdad absoluta, no es palabra de Dios, pero ahí está, para tenerla en cuenta. Para tenerla en cuenta, sí, porque a mi juicio, son tantos los casos de corrupción protagonizados o perpetrados por políticos de ambos partidos, en las últimas décadas en España, que ambos, PSOE y PP, han perdido prácticamente toda credibilidad. De ahí lo de la consigna de las manifestaciones. Mucha gente está 
ajita, como se dice en Canarias (fricatización vulgarizante de la “h” muda intermedia) de tanta corrupción politiquera, e impotente. Muy desilusionada.

Una doble auditoría pide ahora el Partido Popular. ¿Para qué? ¿Para hacer creer a la opinión pública, a la ciudadanía, que ellos y ellas están a muerte con la corrupción? ¿A estas alturas de la película nos vuelven con lo mismo, luego de no sé cuántos casos de corrupción politiquera que han salido a la luz pública, sin contar, por tanto, con otros tantos que no han trascendido pero que se sospecha con todo fundamento que se han dado…? ¿Pretenden que a estas alturas de la película, que ya casi va por su desenlace, nos creamos que el PP es un partido limpio, honesto, perseguidor de corruptos, enemigo de los sobresueldos, enemigo del enriquecimiento fácil y fraudulento…?

A otros con ese hueso. De haber sido por ellos, por los dirigentes del PP, no se habrían descubierto las fechorías de los sobresueldos y cuentas suizas del extesorero Bárcenas, que ahora resulta que “ya está fuera del partido, ya no es dirigente del PP”, cuando lo cierto es que durante más de 20 años fue tesorero del partido conservador español, y todos sus dirigentes sin enterarse de que se estaba enriqueciendo que era un primor. Vaya caraduras.

Y los ciudadanos, que nos chupemos el dedo, les falta recomendar a los dirigentes del PP. Para mí sin ninguna duda, los dos principales partidos políticos de este país (con excepciones en sus filas que solo Dios conoce y que, por ende, no he de entrar a valorar), los de la consigna con que inicié esta reflexión, sí, están más corrompidos que la carrera deportiva del norteamericano Lamce Amstrong.

Los políticos de todo pelaje y color lamentan la crisis que sigue golpeando sin piedad, y aseguran estar involucrados en la búsqueda de soluciones a la crisis. No obstante, como cabía esperar los dirigentes nacionales y autonómicos del PP cierran filas en torno a su partido tratando de hacer creer a la opinión pública que el extesoro del PP Luis Bárcenas, que ha acumulado se calcula que 22 millones de euros en cuentas suizas, es solo una manzana podrida de un cesto en el que lo que abundan son las manzanas sanitas y apetitosas.

Mentira 
podrida. La corrupción de la politiquería política tiene tres niveles: la que podríamos llamar corrupción “a lo bestia” (tipo Luis Bárcenas, trama Gúrtel…, que se acaba descubriendo); un segundo tipo de corrupción, igual de bestia, cuya única diferencia con respecto a la primera es que queda impune, porque no se acaba descubriendo (algo así como lo ocurrido durante una buena partida de años con el excliclista Lamce Amstrong, aunque este no ha tenido más remedio que reconocer que hizo trampas durante muchos años en el pelotón del ciclismo internacional); un tercer tipo de corrupción, que es perfectamente legal: la corrupción de los sueldazos de los políticos y  los privilegios (fiscales, económicos y sociales) de la llamada casta política. Este último tipo es el que cuenta realmente, el que más cuenta, pues permite, sin incurrir en los dos primeros, que son ilegales, mantenerse en el poder chupando lo más que se pueda de la teta del Estado.

Estaremos atentos a este nuevo caso de corrupción de la politiquería española: las 
alucinadas que escucharemos proferidas por tantos y tantas dirigentes del Partido Popular, más la también falta de total credibilidad política de los dirigentes del PSOE… Y mientras, la crisis, que no cesa de golpear fuerte, la seguiremos sufriendo otros: los funcionarios puteados, los interinos despedidos, los parados de corta, media o larga duración, los sanitarios “desmantelados”, las pequeñas y medianas empresas que ni venden ni contratan como debieran…

Qué asco: la democracia, dirigentes políticos del PSOE y del PP (recordemos el grito indignado, la consigna manifestante: “PSOE y PP, la misma mierda es”), no está amenazada por la ciudadanía, incluso por la que hace tiempo que ya, 
ajita de todo, no va a votar, y sí más bien está amenazada por tantos y tantas de ustedes que no tienen vergüenza y que, por no tenerla, están en la política partidista no para servir a la cosa pública sino para enriquecerse a costa de la administración de lo público, a base de toda suerte de trapisondas.

De algo tan loable como la política bien vivida y administrada, tomar conciencia de que tantos políticos de todo pelaje y color se dedican a enfangar el ejercicio de la política a base de corruptelas…



Postdata: me he referido principalmente al Partido Popular y también, de paso, al Partido Socialista Obrero Español, como partidos políticos abarrotados de casos de corrupción. No he querido nombrar otros partidos políticos, algunos de ámbito local autonómico, que si bien no han perpetrado esos atentados contra lo público que sí se han dado en los dos grandes partidos políticos de la escena política española, no están libres de... Pienso, por ejemplo, en ciertos dirigentes de algunos de esos partidos, políticos profesionales que hasta van de izquierdistas y solidarios por la vida y que llevan hasta 30 años o más viviendo de la política... Curioso, como poco.


Enero, 2013. Luis Alberto Henríquez Lorenzo

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