lunes, 28 de enero de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis tentaciones y pecados, pese a los de la propia Iglesia(VI)"


Luis González Morán, un último apunte:

A pesar de mis críticas a la Iglesia católica -o acaso gracias a ella, cualquiera sabe-, la breve reflexión siguiente expresa lo que de profundis creo. Desde luego, si en la Iglesia universal abundasen creyentes no de la altura creyente de mi vida -que seguro es escasa, a mi pesar-, sino de la de la santa a la que me refiero yo mismo en un breve apunte que enseguida reproduciré, inicialmente pensado para un blog amigo…
Pero no, a pesar de luminosos testimonios como el de la joven italiana a la que me referiré en un momento, la Iglesia católica en la actualidad sobreabunda en toda clase de mediocridades, pactos con lo peor del mundo, entendimientos con los poderosos… Todas actuaciones de algunos de sus hijos e hijas que contradicen abiertamente el Evangelio, como parece querer poner de manifiesto Antonio Duato en el post que nos convoca a este hilo.

Es el que sigue:



Santa Gema Galgani, colosal santa italiana que murió con apenas 25 años, fue la primera santa canonizada del siglo XX.


Según lo que cuentan sus hagiógrafos, es imposible no estremecerse al conocer su vida. Lo que pasó esta chica: un auténtico calvario de desgracias familiares, orfandades, pruebas y tentaciones del Maligno, enfermedades, incomprensiones, estrecheces económicas…

En vida, fue estigmatizada, esto es, recibió, en las palmas de sus manos, la gracia de los estigmas de la Pasión de Cristo. Como el P. Pío, también italiano, entre otras personas del siglo XX de intensa espiritualidad crística (también estigmatizada, la mística alemana Teresa Neuman).

Recuerdo un retrato de la santa en la alcoba de mi abuela materna. Y puede que en otras alcobas de tías abuelas y otras viejas que ya no están en este mundo…


Creo que porque la sociedad en Occidente se ha ido descristianizando, desmisterizando, desacralizando, la Iglesia universal está sufriendo la crisis de fe, de identidad y de credibilidad que está sufriendo en la actualidad.

De manera que lo que acabo de escribir es también parte esencial de lo que creo, junto con algunas críticas que con alguna frecuencia me permito hacer públicas en un portal como Atrio. Siempre, me creo, desde la perspectiva y desde la experiencia de considerar que Jesús el Señor, el Cristo, vino al mundo a sanar enfermos, a acoger a pecadores, a prostitutas y publicanos, a enfermos y locos, a hambrientos y desquiciados.



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