miércoles, 30 de enero de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis tentaciones y pecados, pese a los de la propia Iglesia (XXV)"


El papa Benedicto XVI, lo que expresa en su mensaje “La libertad religiosa, camino para la paz” que ha preparado con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz de este año 2013, es que equiparar jurídicamente -cosa que se ha hecho en España por obra y gracia de esa lumbrera llamada José Luis Rodríguez Zapartero- el matrimonio heterosexual ” de toda la vida”, que es entre un hombre y una mujer (unión amorosa, estable, fiel, y abierta a la vida), con las uniones civiles entre homosexuales, es injusto, porque lesiona y desvirtúa lo que es solo propio de la realidad del matrimonio entre hombre y mujer.

Es decir, que la cosa tiene su miga, pues es justamente al revés: la agresión es de los activistas homosexuales a la doctrina católica, al haberse apropiado, gracias al “buen hacer” laicista de Zapatero, de una realidad que no les es propia, que no les puede pertenecer, que es como la cuadratura del círculo: no se puede.
Y de ahí que arremetan contra el Papa: que si homófobo, que si Venenito, que si Ratzinger Z… El Papa es pecador, falible, se equivoca a veces -o puede que a menudo-, como he reconocido en uno de mis últimos comentarios a este post. Podría planteársele a él mismo la razón de calzar esos zapatos que calza, o el porqué de algunos de sus comportamientos, el porqué de la pompa litúrgica… Pero zaherirlo como lo zahieren algunos, me parece que es muy claro a lo que obedece: los hijos de las tinieblas odian la luz que procede de lo alto…


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