lunes, 28 de enero de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis tentaciones y pecados, pese a los de la propia Iglesia (IV)"


Antonio Duato:
Hasta donde alcanzan mis conocimientos (siempre mejorables, ampliables, etcétera), creo en lo siguiente: más allá de lógicas diferencias personales responsables y a la vez capaces de colocar el acento de la fe en tal o cual aspecto de la misma, no hay diferencias doctrinales relevantes (ni cristológicas, ni eclesiológicas, ni pastorales, ni de ninguna índole digna de tenerse en cuenta) entre el magisterio de los papas del siglo XX y de lo que llevamos de este XXI. Si hay algunas de peso, afectantes a la doctrina católica, rogaría que algún forista de Atrio las dijese, por favor, pues el asunto creo que lo merece, sobre todo esto, y yo así podría quedar más informado.
De manera que entonces no me cuadra eso de “relativizar el papado” que propones en tu post. Porque qué papado habría que relativizar así las cosas, ¿acaso el último de Pablo VI, de la Humanae Vitae en adelante, y me supongo que todo el de Juan Pablo II y todo el de Benedicto XVI y tal vez no el brevísimo de Juan Pablo I? 

Bueno: tal vez lo que planteas es que Juan XXIII sí supo relativizar el papado, puede que en alguna línea similar a la que tú sugieres, y empero el último Pablo VI y sobre todo Juan Pablo II y Benedicto XVI no han continuado la línea de Juan XXIII sino que han propuesto a la Iglesia universal la línea de la restauración, el conservadurismo teológico, eclesiológico y pastoral.
En fin, adonde me parece haber llegado otras veces con estas cuestiones: claro que sé apreciar diferencias de talante y de sensibilidad entre Juan XXIII y Benedicto XVI, como entre Pablo VI y Juan Pablo II, pero todo eso de “relativizar el papado”, pues no sé qué alcance pretende tener, la verdad. Obtuso que es uno, quizá.



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