miércoles, 9 de julio de 2014

"La crisis interna de la Iglesia no hay dios que la deba poner en duda"


Comentario típico de un lefebvrista, o sea, acaso también admirador de lo que comúnmente se denomina la extrema derecha política, aunque tampoco tiene por qué ser así, ni siempre es así: ser seguidor de Marcel Lefebvre no es sinónimo de xenofobia, sí de anticomunismo y acaso también en alguna medida de antisemitismo, particulares sobre los cuales no tengo yo mismo una opinión definitiva.A decir verdad, la llamada extrema derecha ideológica y política es en esencia anticristiana por pagana: reparemos por ejemplo en todo el componente pagano y mitificador imperial de la ideología nazi. Comoquiera que sea, veamos:

"Un clero cobarde, mediocre, vulgar, ignorante y medio hereje. Un clero que refleja la feligresía, porque de allí viene. Castigo de Dios por haber abandonado la sana doctrina sin rechistar. Pienso que el señor Fulanito de Cual no se equivoca ni en una coma en su entrada de hoy. La verdad es la verdad. El maligno ha utilizado a la misma Iglesia, llenando un caballo de Troya de progres desde antes del Concilio Vaticano II en puestos claves, abriendo las puertas del vientre del caballo durante el mismo y aún colocando bombas de tiempo que irían estallando cuando se juzgara conveniente. Y está a punto de estallar otra, el próximo octubre [se refiere el Sínodo de la Familia a celebrar en el Vaticano: el lefebvrista que firma la misiva teme un cisma en la Iglesia "por la derecha": hay sectores católicos que temen que el papa Francisco finalmente acabe aprobando de alguna manera el divorcio, o la comunión sacramental a fieles divorciados y casados con nueva pareja, según las tesis del cardenal alemán Walter Kasper] . Y si hacen las cosas como lo han venido haciendo hasta ahora, es decir, como cabras en cristalería, arriesgan un cisma real, no como el de la SSPX. Es de no creer que solo un arzobispo, Lefebvre, opuso resistencia a los cambios draconianos y al hundimiento de la liturgia. Los demás, temiendo perder sus canonjías, callaron como perros mudos. Despúes se le unió monseñor De Castro-Mayer. A los dos les dieron tarjeta roja por sus desvelos. A siete años del Motu Proprio [se refiere, ni que aclararlo habría, a la Misa Tridentina, que tanto disgusta a teólogos como Hans Küng, considerado en estos sectores como  hereje, apóstata y endemoniado], no se han efectuado los cambios espectaculares esperados, pero hay algo. Una FSSPX fracturada".idem supra

Ahí queda la advertencia para los foristas y visitantes de Zaguán. Formulada por este católico, tan celoso de su ortodoxia que casi se separa -o sin casi- de la comunión con el Romano Pontífice. A quien por supuesto detesta: el papa Bergoglio sonaría a comunista, a peronista, a demagogo, a despreciador de la solemnidad litúrgica, a ecuménico (ecumanaico), a relativista, a sincretista, a amigo de ateos, librepensadores, progres, musulmanes y judíos.
Porque claro, uno al menos se llega a plantear: y si tuviese razón en buena parte de lo que reivindica este buen señor, ¿qué hacen ustedes entonces, hermanos en Cristo progresistasdemoliendo y desertizando más y más la Iglesia?


6 de octubre, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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