miércoles, 30 de julio de 2014

"¿Ser católico 'cum Petro et sub Petro' "?

Y ante sus “amigos” protestantes pentecostales -no digamos ya ante sus “amigos” judíos, musulmanes, ateos, agnósticos, librepensadores, hinduistas…-, ¿el papa Francisco, amén de pedir disculpas por los males históricos de los católicos, no podía haber recordado, como sucesor de Pedro que es, su petrina fidelidad a la doctrina cristológica y eclesiológica expuesta en un documento del Magisterio como Dominus Iesus?
Desconcertante el papa Francisco con gestos como este suyo de pedir perdón a los evangélicos pentecostales por el mal trato perpetrado contra estos hermanos separados por algunos católicos durante la dictadura fascista de Mussollini en Italia, cuando lo muy sabido es que los grupos evangélicos pentecostales, radicalmente sectarios, anticatólicos y doctrinalmente heréticos, pescan sobre todo entre los fieles católicos poco formados de Hispanoamérica, que resultan, pues, presa fácil para el belicoso proselitismo de esos grupos pentecostales ya he dicho que radicalmente anticatólicos.idem supra

Y si el papa Francisco repite una y otra vez que él descree del proselitismo, desde luego los círculos evangélicos pentecostales, a los que él acaba de pedir perdón, como Papa, por lo ocurrido en Italia ya va para casi un siglo, no son en modo alguno de su misma opinión.

No pretendo marcar la hoja de ruta nada menos que del Papa, ni tampoco me tengo por crítico de su papado como sí lo es un vaticanólogo de la categoría intelectual de Sandro Magister, o como lo es el blog Wanderer (no digamos ya desde bitácoras lefebvristas y más o menos sedevacantistas: en ellas se le da caña al santo padre Francisco de una manera que no está ni en los escritos, con alta modulación o frecuencia injuriosa además), pero ciertamente su reciente decálogo para ser feliz, compuesto de 10 consejos en que no aparece ni mencionada la palabra Dios, mucho menos aparece referencia alguna a la persona de Jesucristo, tampoco referencia alguna a la pertenencia responsable y gozosa a la Iglesia, me ha dejado el poso un desasosiego tremendo.
No estoy entre los católicos que ya han dictado sentencia contra el papa Francisco: es malo, perverso, indocto, una alimaña enemiga de la Iglesia, apóstata y hereje, blasfemo, etcétera. Pero el Papa, con ser su figura ciertamente “descomunal” en el organigrama y en la vida de la Iglesia, no está por encima de la doctrina de la fe, sino a su servicio; siendo el Vicario de Cristo, debe estar al servicio de este, para que la humanidad entera se encuentre con el que es el Señor de la Historia, el único Redentor de la Humanidad, la segunda persona de la Trinidad Santísima. 

Y para que ese encuentro con Cristo el Señor acontezca en la Iglesia católica, que es la Esposa de Cristo. Lo cual, ni que decir que en millones de casos no podrá ser, ni podría, por la diversidad de comunidades cristianas existente y por la propia diversidad de religiones, solo que hasta la fecha el deseo del Vicario de Cristo no había sido otro que el de ofrecer el catolicismo a toda la humanidad. Ofrecerlo, predicar a Cristo a tiempo y a destiempo, por más que luego cada persona, en su múltiple y condicionada libertad, elija a Cristo y a su Iglesia o acabe rechazando a uno y a la otra.
De modo que yo querré seguir creyendo cum Petro et sub Petro, pero sin que ello signifique hacer oídos sordos y sin cerrar los ojos a la realidad y a ciertas evidencias que parecen, como poco, preocupantes.


4 de agosto, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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