martes, 6 de mayo de 2014

"Los 'trepas' eclesiales vistos por el papa Francisco"

En una de sus últimas homilías, el papa Francisco pide a los "trepas" eclesiales que se dediquen al alpinismo. Ante esta exhortación del Papa, no sé qué pensará uno de sus principales críticos, el tremendo intelectual argentino Dr. Antonio Caponnetto, quien llega a sugerir que el papa Francisco, al menos hasta la fecha -y sobre todo considerando la trayectoria del cardenal Jorge Mario Bergoglio, más especialmente si cabe su paso como arzobispo de Buenos Aires, Argentina-, no ha demostrado ni sapiencia, ni ortodoxia, ni vida personal de "santidad" como para confiar en que pueda llevar bien el timón de la Barca de Pedro, que es un secreto a voces que hace aguas por todas partes, amenazando no solo esa permanente ruina, sino con hundirse, con naufragar... 


Aunque yo sí sé qué pìenso: a pesar de las palabras del papa Francisco, la Iglesia seguirá atestada de trepas, burócratas, mediocres, figurones, antimilitantes, antinatalistas, enchufados, arribistas, mundanizantes... Y de esto yo no soy el principal culpable, mis pecados son otros; un obispo como su homónimo de la Diócesis de Canarias, santo padre Francisco, sí es especialmente culpable de que la Iglesia esté así: este señor ni el detalle de respeto y de cortesía ha tenido de recibirme (no digamos ya por lo que toca a la falta de caridad cristiana de ese gesto ruin y despectivo de ese señor para conmigo...), y empero consideremos cómo está la Diócesis de Canarias en lo tocante a la promoción de militantes o evangelizadores fieles al Evangelio, la Tradición, el Magisterio... 


Y es así el estado de cosas en la Iglesia católica, estimado papa Francisco, en gran parte por culpa de ustedes los pastores, que lo han tolerado; vamos, que han ido aguando la verdad del Evangelio, la Tradición y el Magisterio. Yo, perjudicado por la hipocresía eclesiástica en mi dignidad, en mis derechos, en mis legítimos intereses, estaría dispuesto a asumir ese sacrificio por el bien de la Iglesia, solo que mucho me temo que...idem supra


Hoy día, la Iglesia parece estar autoinmolándose, pero no en fidelidad al Cordero y sí en el sentido de estar autodestruyéndose, autodemoliéndose. Aunque menos mal que nos queda la música, papa Francisco, arte mundano, ciertamente, pero con ínfulas sacras, como divinizantes: anoche me dormí con el Concierto para Piano y Orquesta nº 11 de W. A. Mozart, y pasaré la mañana con el Magical Mystery Tour, el Help, el Rubber Soul y el Beatles for Sale, the The Beatles. Música para hacer más soportable o llevadera la hipocresía eclesiástica, papa Francisco, que es justamente la culpable, esa hipocresía eclesiástica de la Iglesia que tú pastoreas, santo padre Francisco -como pastor legítimo que ocupa la silla de Pedro, mientras no se demuestre lo contrario: Antonio Caponnetto dixit-, de la apostasía silenciosa de mucha gente, de muchos bautizados.


(Aclaración, por si hubiera falta: yo -hipótesis, ya reconocemos que improbable, etcétera- si fuera recibido por el papa Francisco, haría una reverencia respetuosa ante él, ante su persona, y lo trataría de santo padre, o de santidad, y de usted. Señalo este particular porque si en mis escritos llego a tutear al mismísimo Papa, señal es de que no soy ni lefebvrista ni sedevacantista. Mi espíritu ácrata poco o nada casa con el ultraconservadurismo de los seguidores de Marcel Lefebvre. Y no soy sedevacantista porque no tengo datos suficientes que me demuestren que el Cónclave del que salió como vicario de Cristo el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio estuvo amañado, de resultas que hoy tendríamos ocupando la silla de Pedro a un impostor; ocupando la silla de Pedro hay un pecador, pero dudo que sea más pecador que yo, así que Dios me libre de juzgarlo, al mismísimo sucesor de Pedro, por más que mis críticas al mal obrar de muchos pastores estén ahí, y mis críticas a la secular hipocresía de la Iglesia, o el lamentar lo mal que se me ha tratado desde casi todos los sectores de la Iglesia a cuyas puertas he tocado necesitado, etcétera).


Así que por lo que a mí respecta no me rendiré: paso de la hipocresía de tu homónimo o tocayo de la Diócesis de Canarias, por más que ello me vaya a reportar que se me sigan cerrando todas las puertas laborales posibles en esta Iglesia; solo que curioso: yo que soy militante cristiano por sacerdote, profeta y rey, he sido sistemáticamente ignorado y despreciado por todas las autoridades eclesiásticas a cuyas puertas he tocado solicitando ayuda, comprensión. En fin...   



6 de mayo, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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