lunes, 19 de mayo de 2014

"¿Una oportunidad para el papa Francisco?"

Infovaticana es una revista digital de información sobre la Iglesia católica. Acaba de cumplir un año, de la mano de un equipo de responsables y colaboradores coordinados por un señor joven llamado Gabriel Ariza, hijo de Julio Ariza, quien a su vez es uno de los impulsores de Intereconomía. Yo la visito con asiduidad, y a veces dejo la impronta o huella de mis comentarios como forista en ella.

En bastantes de sus artículos, me encuentro con comentarios de foristas muy críticos con el papa Francisco, a quien no dudan en acusar de hereje, falsario, casi el heraldo del Anticristo o sin casi. Y es desde esta perspectiva desde la que escribí esta breve nota mía o colaboración, a propósito además de una audiencia del papa Francisco a la Asociación de Enfermos Silenciosos Obreros de la Cruz y a la de Centros Voluntarios del Sufrimiento, que ha tenido lugar por estos días de mitad del mes de mayo del corriente 2014. Es la que sigue.idem supra

Mejor hubiera escrito el Papa, a mi juicio, “vuestro dolor es escándalo para el mundo y un desafío para la fe en Cristo”. Puesto que en efecto, el dolor, la enfermedad, el frecuente absurdo de la humana existencia, y la muerte misma, son el gran desafío lanzado a la fe, esto es, el gran interrogante, el gran no que espeta el ateísmo a la fe religiosa o teísta, desde tiempos de Epicuro, siglos antes de Cristo (en verdad, desde antes).

Pero por lo demás, creo que las palabras del papa Francisco, a ambas asociaciones de enfermos, son consoladoras y evangélicas. Porque el Papa en sus palabras en efecto trata de orientar el sufrimiento humano hacia el misterio de la cruz de Cristo. De modo que al menos a mi juicio, por supuesto, me parece destructivo, maniqueo y muy poco evangélico, o sea, muy poco o nada cristiano, ver en cada una de las palabras, gestos, pronunciamientos y exhortaciones del papa Francisco una oportunidad para zaherirlo, ridiculizarlo, insultarlo…

Como ha señalado recientemente el vaticanólgo Sandro Magister, aun discrepando de él y por supuesto sin idealizarlo, sin divinizarlo (el católico sigue a Cristo, no al Papa), el sucesor de Pedro merece respeto y consideración; hasta el extremo de que dice muy poco y mal, me temo, de una persona hija de la Iglesia el constante arremeter contra el papa Francisco, nada más despierta este por las mañanas, nada más abre la boca para predicar, tratando de confirmarnos en la fe, según la exhortación del mismo Cristo a Pedro: “Pedro, confirma en la fe a tus hermanos”.

El papa Francisco se equivoca, no es en modo alguno un hombre perfecto, y es en alguna medida responsable también del derrumbe actual de la Iglesia católica... Ciertamente, tampoco es -a mi juicio, al menos- un filósofo de la talla del personalista neotomista -vía Garrigou Lagrange- Karol Woytila (san Juan Pablo II), ni un teólogo a la altura del papa emérito Benedicto XVI. De corte más “progresista y heterodoxo” que ambos citados papas -no digamos por lo que toca a papas como Pío XII, entre otros-, es ciertamente a veces equívoco, conversacional, como que improvisa, como que no presenta en “total plenitud” el mensaje cristiano, el depósito de la fe; pero de ahí a llenar su persona de permanentes insultos, oprobios, injurias, desprecios, improperios… De ahí a afirmar que todo, absolutamente todo lo que el papa Francisco hace, piensa, predica, escribe, siente, etcétera, es malo, malísimo, perverso, heterodoxo, herético, anticristiano e hijo del mismísimo Demonio…
No sé, no lo veo, desde luego; igual soy yo el equivocado, pero es así como lo veo.


19 de mayo, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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