lunes, 12 de mayo de 2014

"No tienes enemigos, ¿es que nunca has dicho la verdad?"

“No tienes enemigos, ¿es que nunca has dicho la verdad?”supra idem

La cita anterior es de Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel español. Y a la luz de la misma, señor cardenal Sepe (este prelado es actualmente cardenal arzobispo de Nápoles, y participó como cardenal elector en el cónclave del 2005 y en el del 2013), me gustaría decirle que ustedes como pastores de la Iglesia, y principalmente ustedes -no yo: mis pecados, que nunca he negado, son otros-, son los responsables máximos de haber ido SACANDO DE LA IGLESIA -como “extirpándola”- la promoción de militantes o evangelizadores entusiasmados con Jesucristo y con su Iglesia, o sea, fieles al Evangelio, la Tradición y el Magisterio, y la han ido reemplazando, esa necesaria, imprescindible promoción de militantes, por la promoción intraeclesial de toda suerte de figurones, trepas, antimilitantes, arribistas, mundanizantes, desencarnados, feministas proabortistas, rácanos difamadores, enchufados, antinatalistas...

(A ver cuántos matrimonios jóvenes con familias numerosas hay en la Diócesis de Canarias del ínclito monseñor Cases Andreu, hipócrita, mediocre y trepa jerifalte eclesial que ni el detalle de acogerme, recibirme, responderme, escucharme ha tenido, a pesar del tanto misericordiear del papa Francisco y del "olor a oveja" que este pide tengan a sus pastores, constantemente se lo pide; hipócrita y figurón, ya darás cuenta a Dios de tus traiciones y mediocridades, no creas que no; lo que me has hecho, hipócrita, despreciándome a mí, pecador y militante y empero mucho más culto que tú, sin duda, es de una bajeza miserable que... De modo que yo sé que para conmigo, que tan "honesto, ingenuo e idealista he sido" en la toma de algunas decisiones de alcance o índole eclesial que han traído mucha penuria a mi vida, nada de misericordiear, nada de entrañas de misericordia y sí mucha indiferencia, hipocresía, desprecio, ninguneo).

Como para encima no ser crítico con tus palabras, cardenal Sepe, como para encima creérmelas a pie juntillas, hermano mayor en la fe... La Barca de Pedro hace aguas por todas partes (amenaza ruina total, naufragio a la vista…), cardenal Sepe, también por culpa de mis pecados, de mi mal testimonio de vida cristiana; pero principalmente por culpa de ustedes pastores que han tolerado, por activa y por pasiva, que el “humo de Satanás” se haya ido infiltrando a lo bestia en ella; no humo de Satanás, qué va, el Inicuo mismo a su antojo campa en la Iglesia, que día a día se autodemuele, se autodestruye.

En fin…

12 de mayo, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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