sábado, 17 de mayo de 2014

"Divorciados vueltos a emparejar, comunión eucarística y Walter Kasper"

En todo el mundo cristiano ortodoxo, la devoción por María Virgen es indudable. A este respecto, no debe pasarse por alto que el propio término "theotokos" ("madre de Dios", aplicado a María) es griego: procede de la Iglesia universal, ciertamente, antes del cisma de Oriente, solo que siempre ha encontrado una especial devoción en la espiritualidad oriental; pensemos, si no, en el arte de los iconos. 


Particular distinto es, en efecto, el hecho de que la Iglesia ortodoxa (mejor, Iglesias ortodoxas, que son autocéfalas, como se sabe, y sinodales) no acepte el dogma católico de la Inmaculada Concepción. Pero no lo aceptan no ya por no aceptar lo que este dogma implica o exige, sino porque la teología ortodoxa es más "apofática que racional". Dicho de una manera más sencilla: en verdad sí aceptan el contenido del dogma, solo que no ven necesario el expresarlo, tal contenido (ampliamente alabado en toda la tradición espiritual ortodoxa, como venimos recordando en este breve apunte), de manera "racional, dogmática". supra idem


Sin embargo, yo lo que quería es hacer unos breves comentarios sobre el cardenal y teólogo Walter Kasper, a propósito de su propuesta sobre que se revise, por parte de la Iglesia católica, la actual disciplina de no admitir a los fieles católicos divorciados y unidos en nueva pareja a la comunión eucarística. De entrada, no estoy de acuerdo con la propuesta del cardenal Kasper, cuya sapiencia teológica para mí está fuera de toda duda, por más que él es, como todos, una persona falible, pecadora, etcétera. Sin embargo, creo que Walter Kasper no es un monstruo ni un enemigo de la Iglesia católica deseoso de destruirla desde dentro; simplemente, su postura de "misericordia pastoral", llamémosla así, es errada, o puede que lo sea. Y es justamente esa "misericordia pastoral" encaminada a admitir a la comunión eucarística a los fieles católicos divorciados y unidos en una nueva unión, lo que me ha llevado a hacer consideraciones iniciales sobre la Iglesia ortodoxa. Porque nuestros hermanos ortodoxos manejan el concepto de "epiqueya" (del griego "epieikes"), que significa justamente lo que estamos aquí señalando: misericordia frente al rigor de la ley, una especie de excepción "misericordiosa", de acuerdo a algunas situaciones concretas difíciles, controvertidas. De ahí que la Iglesia ortodoxa de hecho acepte el divorcio, y legitime, con dispensa del obispo ordinario, un segundo matrimonio, e incluso excepcionalmente, un tercero. 


En una orientación similar a la epiqueya ortodoxa va la propuesta del cardenal Walter Kasper, me parece a mí.


18 de mayo, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social. 
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