jueves, 29 de mayo de 2014

"Como en diálogo abierto con José María Castillo"

Hermano José Mª Castillo:


Lo que son las ideologías,  el ser de derechas o de izquierdas, el considerarse progresista o regre, entusiasta del Concilio Vaticano II o fustigador del mismo considerándolo poco menos que obra de Satanás infiltrado en la Iglesia…


Me explico. A primera hora de la mañana volví a leer este su artículo (o tu artículo, prefiero el tuteo, que no sé si es obra del demonio, o una moda progresista o qué: creo que los más integristas prefieren los tratamientos respetuosos de siempre), y a continuación estuve como 2 horas leyendo lo que sobre el papa Francisco se dice en algunas  revistas y bitácoras digitales que se sitúan en las antípodas de Atrio. Y conste que no me refiero a portales digitales que son muy críticos con este portal progresista, pero sí que respetuosos con el papa Francisco; me refiero a otros que, lo más suave que dicen del papa Bergoglio, es que es un un hereje.idem supra


En esos portales o sitios al papa Francisco se le llama, como ya he dicho, hereje; y además, apóstata, masón, cínico, hipócrita, anticatólico, comunista, heraldo de Satanás, enemigo de la Iglesia (del Evangelio, la Tradición y el Magisterio), destructor del depósito de la fe, heraldo del Anticristo, impulsor del ecumenismo, que es obra de Satanás, antipapa, impostor, endemoniado, socio de Satanás empeñado en destruir la Iglesia…


Y he quedado asombrado: considero que el papa Francisco es en efecto pecador, endeble, y que no es ni un brillante teólogo ni un brillante filósofo, tampoco es tan buen literato como su compatriota Jorge Luis Borges -ni muchísimo menos; al contrario, parece algo “tronco” como escritor-, pero me cuesta creer que sea todo lo que desde esas páginas dicen de él; o igual estoy equivocado, porque en efecto el papa Francisco es todo eso que se dice de él. Y hasta más.


Yo acepto el Vaticano II, más pastoral que dogmático, ya sabemos -en esos portales, asoman muchos fieles que no aceptan el Vaticano II-, en claves de hermenéutica de la continuidad, no de la ruptura (más en la línea de Benedicto XVI que en la de Hans Küng, por ejemplo), y acepto con dolor que la Iglesia universal atraviesa en efecto una crisis pavorosa, de fe, de credibilidad… Admito que la apostasía de las masas hace estragos, admito con dolor que muchos pastores (sacerdotes, obispos…) son un desastre de cobardía, de falta de celo pastoral, de falta de coherencia entre vida y fe… Admito con Marcelino Legido algo que hace años le escuché decir a este mismo: “El mundanismo ha acabado colándose hasta el cenáculo mismo, hasta la cocina misma en la Iglesia”…


Sin embargo ya ven, tengo un problema, según parece: me cuesta aceptar que el papa Francisco en efecto sea un masón, un hereje, un apóstata, un cínico, un  hipócrita, el antipapa, el heraldo del Anticristo, el heraldo de Satanás empeñado en destruir la Iglesia, un comunista que no cree en Jesucristo, un ignorante demente propagador de herejías…


De manera que sigo ignorando si el problema, el nudo gordiano, el quid de la cuestión, está en mí, en el papa Francisco, en los fieles católicos que así lo juzgan, o sabe Dios dónde. ¡Cómo son todos los asuntos que no son ciencias exactas, en que 2+2 suman 4, por ejemplo! Con todo, algo que leí en una de esas páginas me anda rondando mi cabeza, como mosca cojonera: la afirmación de que el mundo, según un articulista u opinador de esos sitios, no es una gran familia “invitada” a la reconciliación, la paz, la solidaridad, la justicia común  (esto, que predica el mismo papa Francisco, sería herético, según esos católicos tan celosos de su ser católicos), sino que el mundo está dividido en los que están en Gracia de Dios -que así pasan a ser sus hijos-, y los que no están en Gracia de Dios, que así no pueden ser hijos ni hijas de Dios, sino solo criaturas del Creador.


Por supuesto, el papa Francisco, amigo del rabino Skorda y del musulmán Omar Ahboul, con quienes o ha viajado a Tierra Santa o se ha encontrado en Tierra Santa (por ser amigo de estos dos, que niegan a Cristo, el papa Francisco pasa a ser mal católico, mal discípulo de Cristo, en realidad enemigo de Cristo, en verdad, un heraldo de Satanás, etcétera, siempre según estos católicos, algunos de cuyos escritos he leído), es un masón enemigo de la Gracia de Dios, de la Ciudad de Dios agustiniana. Y sin embargo yo me pregunto: si los judíos, que rechazan a Cristo, no pueden estar en Gracia de Dios, ni por tanto deben ser considerados hijos e hijas de Dios, ¿los millones de judíos masacrados en los campos de exterminio nazis?…


Y por último, algo sobre el cardenal austriaco Christoph Schönborg, reputado teólogo (papable)  y “discípulo” dilecto de Joseph Ratzinger. Yo mismo quedé un poco desconcertado ante sus palabras de ánimo para Thomas Neuwirth, que es este señor cantante austriaco que ha ganado hace unos días el Festival de Eurovisión. Thomas Neuwirth es transformista, me parece, ni siquiera es homosexual, es transformista. Y el cardenal ha pedido respeto por él, hacia él; no ha dicho “Thomas, conviértete, cambia de estilo de vida, no seas promiscuo (si es que lo es, es un suponer), vete a misa, confiesa y comulga, muchacho, aparte de cantar…”. Bueno, igual debió decírselo, ejercer de pastor de la Iglesia, recordar cuál es la doctrina católica expuesta en el Catecismo sobre la homosexualidad, vale; pero de ahí a considerar que por esas palabras del cardenal C. Schönborg este pasa a ser también un hereje, un masón, un endemoniado, un heraldo infiltrado de Satanás, como ya es acusado en esos sectores católicos…


En fin, menos mal que me queda mi pasión por el cine…


2 de junio, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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