jueves, 22 de mayo de 2014

"En tanto prepara su renuncia el P. General de la Compañía de Jesús"

En "Se va el P. General de la Compañía de Jesús", artículo publicado en su blog La cigüeña de la torre (21/5/2014), el estimado bloguero Francisco José Fernández de la Cigoña (es fama que este blog es el más visitado de cuantos se dedican a la información religiosa en España, centrados en el día a día de la Iglesia católica) hace una radiografía considero que notablemente acertada del estado actual de la Compañía de Jesús.idem supra


"Secularizada, anciana, en buena medida confrontada con el dogma católico y con la moral de la Iglesia", son términos que usa en su diagnóstico el veterano seglar católico español, quien a sus setenta y pico años ha podido y aun debido ser testigo cualificado de la evolución de la Iglesia católica en el último medio siglo, y aun desde la convocatoria del Concilio Vaticano II mismo en adelante.


Aunque no siempre estoy de acuerdo con todo lo que dice en su fecunda producción bloguera el ya septuagenario Francisco José F. de la Cigoña (considero que este señor es mucho más tradicionalista que yo, y más de derechas), hago mío casi todo lo que señala a propósito de la Compañía de Jesús. De manera que ahora que su Propósito General, el P. Adolfo Nicolás Pachón, próximo a cumplir los 80 años, anuncia que deja el cargo, la presidencia de la Compañía, cuento mi "propia" visión de cómo siento la Compañía de Jesús; seré breve, a modo de gruesas pinceladas.


En Gran Canaria, donde tienen su colegio que ya casi cumple el siglo de existencia, si no lo cumplió ya, su Centro Loyola y demás, siguen promoviendo, preferentemente, cultura laicista, en detrimento de cultura generada a la luz del Evangelio, la Tradición y el Magisterio; digo preferentemente, que no significa exclusivamente.


Y los figurones trepas eclesiales que se benefician profesionalmente de esta situación (en palabras del bloguero y apologista católico Luis Fernando Pérez Bustamante, se beneficiarían de la secularización interna de la Iglesia), lo tratan de justificar todo, en nombre del diálogo con la cultura y no sé qué otros diálogos.


Ahí he visto hacer campaña a favor de los colectivos homosexuales, que han de ser respetados como conformados por personas que son o están, no en sus reivindicaciones; ahí he visto hacer campaña en favor de los nuevos modelos de familia (parejas de hecho, anticoncepción, divorcio, aborto...), siempre en detrimento de la familia cristiana tradicional: solidaria, fiel, espiritualmente conyugal, generosamente abierta a la vida; ahí he visto prestar atención máxima o delicada a todo lo que suene a laicismo, y rechazo, encubierto o frontal, tácito o explícito, a todo lo que sea o comporte fidelidad máxima al Evangelio, la Tradición y el Magisterio.


Pero pobre de ti si te ocurre criticar la situación: inevitablemente te lloverán críticas, descalificaciones e insultos ("cátaro, resentido, envidioso, odiador, mal hijo de la Iglesia, fanático, fundamentalista, integrista"...), curiosamente de parte de algunos que se benefician, en lo profesional y en sus aspiraciones individuales de variado pelaje, de la situación de secularización radical que hoy día vive la Compañía de Jesús. O sufres el ostracismo y el desprecio perpetrados contra ti por parte de no pocas autoridades eclesiásticas.


Vivir para ver.


22 de mayo, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.



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