lunes, 23 de junio de 2014

"Sobre la descomposición del catolicismo"

Sin duda, estas reuniones en las altas esferas vaticanas, y cualesquiera otras, o lo que es lo mismo, en las cúpulas organizativas y directivas de la Iglesia católica (léxico del mundo empresarial usado con alguna intención), tienen su importancia, su razón de ser, cómo negarlo: querida por Cristo (de ahí su origen o filiación divinos) pero conformada por personas falibles y pecadoras, la Iglesia debiera nunca perder de vista que, aunque inserta en el mundo, compartiendo los gozos y las luchas y las tristezas y los afanes humanos de las personas, no es de este mundo, porque su vocación fundacional es llevarnos de este mundo pasajero a la Vida Eterna.

Sin embargo, a mí me parece comprobar, un día sí y otro también, cómo el catolicismo se degrada a vista de muchos, de todo el que quiera tomar conciencia: la Iglesia como que se descompone... No es cosa que me nazca ahora el acusar a Fulano o a Mengano por ello, acaso porque responsables o culpables siempre somos todos en general y cada uno en particular, pero que se descompone a ritmo acelerado parece una evidencia.idem supra

Se “descompone” a manos de una sociedad que, de tan mundanizada, es ya neopaganismo puro y duro. Craso, embadurnador de casi todo.

Esforzados testigos del Crucificado-Resucitado no faltan en la actualidad, como nunca han faltado, en 20 siglos de historia cristiana, pero en general el catolicismo como religión de masas ha pasado a mejor vida. Y sobre todo, como oferta de sentido para mucha gente, pues eso, no parece ser oferta de sentido vital para muchas personas de nuestro tiempo histórico.

Me parece a mí.


26 de junio, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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