sábado, 28 de junio de 2014

"Con el judaísmo como trasfondo o raíz"

Es muy probable que el papa Francisco demuestre, un día sí y otro también, que no tiene la altura intelectual de papas como el emérito Benedicto XVI, como Juan Pablo II o como Pablo VI, altísimo intelectual este, al parecer magnífico escritor del italiano. Solo que usar esto para tratar de ridiculizar al Papa me parece poco edificante, desde la perspectiva de la fidelidad y la comunión con la Iglesia, cuya sede es Roma y cuya cabeza más visibles es el Papa. 

Con todo, el quid de la cuestión radica en aceptar o no si es el Papa legítimo de la Iglesia. Según me parece haber leído del propio José Francisco Fernández de la Cigoña, administrador-propietario de esta bitácora, la postura "oficial" de este nido suyo es la de aceptar al papa Francisco como legítimo, y ni siquiera es deseo suyo el solo insinuar que es ilegítimo. 

Pese a lo anterior, aparecen aquí mismo voces católicas ultraconservadoras, limítrofes con el integrismo, que se mofan del papa Francisco. Así por ejemplo, el llamarlo Berg, inicialmente diminutivo de Bergoglio, y cualquiera de sus variantes, al parecer ha sido una ocurrencia nacida en una página web argentina adscrita al lefebvrismo. Llamar al papa Francisco Berg y resto de derivados léxicos sería una forma de echarle en cara su excesivo entendimiento con los judíos, toda vez que es muy conocido el tremendo antisemitismo que anida en algunos grupos integristas católicos, deseosos que están de que la Iglesia vuelva a reconocer que el pueblo judío debe ser llamado "pérfido y deicida". idem supra

Así las cosas y las intenciones, no le perdonan al papa Bergoglio su cercanía interreligiosa con el judaísmo, ni tampoco su ecumenismo. Ni tampoco el que no sea lo que se dice un eclesiástico de derechas. Aparte, obviamente, el no perdonarle todas las meteduras de pata del papa Francisco, su estilo como simplificador, su más que obvio demostrar día a día que no es precisamente lo que se dice un magnífico teólogo...

Sin embargo o en definitiva, a mí me parece (y es esta una opinión estrictamente personal) que huyendo de la papolatría, todo buen católico debe amar al Papa, que es el Vicario de Cristo. Rezar por él, respetarlo, no difamarlo, estar atento a su magisterio (también críticamente, constructivamente, pero sin caer en el polo opuesto de la difamación contra el sucesor de Pedro). Porque no en balde puso Cristo Jesús a Pedro al frente de la Iglesia, para que protagonizara el ministerio de confirmar en la fe a sus hermanos.



2 de julio, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social. 
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