viernes, 15 de febrero de 2013

"¿Don Carnal contra doña Cuaresma?"

Considerando que en todo el orbe católico este pasado miércoles 13 de febrero fue Miércoles de Ceniza ("pistoletazo" de inicio de la Cuaresma), y que empero en casi todos los pueblos de Canarias se sigue celebrando la fiesta de Carnavales, querría compartir este brevísimo comentario: ¿Es el desenfadado don Carnal contra la severa doña Cuaresma?

Creo abrigar este profundo convencimiento: si la vida se pone al servicio de la fiesta, es no poco probable que la vida acabe deshumanizada; ergo, la fiesta es la para la vida, para celebrar la vida.

La fiesta al servicio de la vida. Así, durante siglos y más siglos, lo ha entendido la sabiduría popular: romerías, ofrendas, verbenas, bailes típicos, descamisadas, trillas, taifas... (El teólogo canario Felipe Bermúdez desarrolla magníficamente todo esto que yo solamente apunto, en su obra Fiesta canaria -una interpretación teológica-.)

Cierto que prácticamente debe haber muy pocas personas que puedan presumir -si es que de ello se puede presumir, lo cual no viene al caso ahora- de no haberse nunca echado fuera del plato, como suele decirse. Pero lo dicho: hoy día, a la altura de mis años, de mi experiencia, solo desde esa certeza de que la fiesta está al servicio de la vida ("de la vida en abundancia" que quiere ofrecernos Dios, según nos manifiesta el evangelista Juan) puedo entender el deseo de F. Nietzsche: "Solo creería en un Dios que supiera bailar". 

Febrero, 2013. Doramas de Luis.
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