viernes, 8 de febrero de 2013

"Algunas observaciones 'superficiales' sobre el papa Benedicto XVI"




  


luis henríquez  

18-Marzo-2012 - 18:37 pm 

A propósito de esta controversia en torno a la intervención del teólogo Juan José Tamayo Acosta, estos días en Palencia, su provincia natal (no sin la dosis de polémica y de contestación eclesial que parece acompañar la actualidad pública del díscolo teólogo palentino), y sobre todo aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolidad, perdón, aprovechando que algunos foristas de Atrio han comentando una noticia al respecto, añado: no son solamente los ornamentos litúrgicos valiosos, es toda la apariencia del Papa: zapatos valorados en varios cientos de euros el par, fabricados exclusivamente para él; la exquisitez de sus vestidos litúrgicos o de uso cotidiano (calidad de los tejidos, exclusividad...). 


A no pocos católicos progresistas podrá reprochárseles, no sin poca razón, entiendo, que pretendan en efecto más que cristianizar la sociedad, mundanizar la Iglesia universal a base de tratar de adaptarla al espíritu del mundo (aceptación del feminismo de género, el aborto, el divorcio, el relativismo teológico y cultural, el llamado matrimonio homosexual, la contracepción, etcétera); sin embargo, al menos conozco a un buen puñado de ciudadanos de mi entorno, católicos y no católicos, que sin duda no terminarían de entender cuál puede ser el sentido evangélico de esos exquisitos zapatos y vestidos y poder y “lujo” del Papa. 

No ya por meterse gratuitamente con el sucesor de Pedro, me parece entender, sino porque sin duda no logran ver qué 
relación de sintonía o continuidad es la que hay entre el modus vivendi de Jesús de Nazaret, el Cristo, el Señor, y la estética en el vestir, comer, calzar y hasta oler, del vicario de Cristo.

¿Que son aspectos o cuestiones meramente accidentales, incidentales, superficiales -perdón por tanta cacofonía-? Me cuesta creer que sean meramente gratuitas o baladíes, pues en todo caso un cristiano no debe perder de vista esto nuclear: lo verdaderamente dignificante, desde la perspectiva del Evangelio, es la identificación con la causa de Jesús de Nazaret, cuyos predilectos son los pobres, los excluidos, los que llevan zapatos rotos y baratos, los que huelen mal y aun apestan, los que pasan hambre y son obligados a ejercer la prostitución, los excluidos de todo tipo...

De verdad que no lo entiendo, de ser cierto lo que afirman esas críticas, por mucho respeto y estima que me merezca el papa Benedicto XVI. Con todo, de ser cierto que en efecto el Papa viste como viste, huele como huele, come como come, calza como calza, etcétera, ello resultante tampoco invalidaría el resto de todo lo bueno que como discípulo de Cristo y fiel servidor de la Iglesia universal el gran intelectual alemán atesora.

Todo sea dicho. Así que ánimo, Benedicto XVI, y bendícenos y confírmanos en la fe, como siervo de los siervos de Dios que eres.

























































       
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