martes, 6 de agosto de 2013

"¿La Iglesia que pastorea el papa Francisco? (II)"


pros y contras sobre la fidelidad al nuevo sucesor de Pedro llamado FranciscoDe modo que sí que "duele" ver a un cura o a una monja con el último modelo de coche, papa Francisco, usted lo denuncia bien, acaso con profética valentía.


Sin embargo, como sobre gustos colores, ya hay voces que señalan que sus gestos públicos tenidos por muy sencillos, humildes y por ende evangélicos, y hasta proféticos, santo padre Francisco, poco van a arreglar a fin de cuentas una Iglesia que continúa atestada de fieles trepas, burócratas, figurones, antimilitantes, desencarnados, mundanizantes, antinatalistas, arribistas y meros enchufados que muy poco o nada arriesgan en el camino de la fe.

Vamos, es que yo lo veo clarísimo, por más que me califiquen de pesimista. ¡Las iglesias vacías de jóvenes! Y la mayoría de la minoría de jóvenes que sigue yendo a la iglesia a celebrar la fe, hacen de su capa un sayo: salvo excepciones, no viven la fe en fidelidad al Evangelio y el Magisterio .
Cualquiera ve que esto es así. Y pobre si lo denuncias: hasta los obispos pasarán de uno.

Me quedo con la música de The Who. Es un cedé de 20 temas, cortes o canciones -te todas estas maneras y algunas más podemos hablar-, de esos que publican como the very best of... 
Usted, papa Francisco, parece un hombre enrollado, empleando la terminología de cierto argot juvenil, por más que usted no se ande con chiquitas a la hora de denunciar la presencia del Demonio en el mundo -y en la propia Iglesia-. Sin embargo, papa Francisco, a menudo la Iglesia católica ni es espacio de libertad, ni espacio de fraternidad, ni espacio de amor al prójimo, y sí más bien golosa plataforma de arribistas, carreristas y desentendidos del Evangelio y del Magisterio. 
Hasta tal extremo, que por ello mismo al menos a mí no me extraña nada que mucha gente, pero lo que se dice mucha gente, ya no crea en la Iglesia, buen papa Francisco, hastiada y decepcionada toda esa gente de las incoherencias e hipocresías tan típicas eclesiales. A mí me han jodido bien la existencia, de manera ruin y miserable, como estoy ya harto de denunciar en mis escritos, y aun así, pecador contumaz que soy, no arrojo la toalla, no desisto, no renuncio a cultivar mi fe.

Así que bendícenos, papa Francisco. Y confírmanos en la fe.


6/8/2013  
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