jueves, 2 de octubre de 2014

"Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini"



Quijotario: 

Coincido plenamente con su punto de vista. Pablo VI tradujo al italiano las obras completas de Maritain. Tuvo además un óptima formación jurídica que curtió en sus años en la Secretaría de Estado con el Papa Pacelli.

Sí que cuestiona dicha valía [se refiere a un belicoso forista que manifiesta simpatías lefebvristas], así que nos hallamos -al menos yo- ante una persona a la que mejor ignorar.

Yo marqué mis distancias por razones eclesiales, con la Fraternidad San Pío X. Pero una persona que diga que es lefebvrista y está un día sí y otro también, insultando al Superior General de la Fraternidad San Pío X, por lógica será otra cosa, que en este caso, por caridad cristiana no pienso repetir. El Papa Pablo VI, con algunos temas opinables, me pareció un gigante y ya no digamos Juan Pablo II y Benedicto XVI, cuyas homilías me recuerdan las de un Santo Padre de la Iglesia. Respecto al actual tengo mis reservas, pero tampoco procede repetir. Pax.


Coincido. El legado magisterial de los papas San Juan Pablo II y Benedicto XVI es impagable. Y ambos papas, por momentos a mí también me recuerdan o acercan el aliento o ímpetu apostólico de los Santos Padres de la Iglesia. Pero ojo: no soy sedevacantista, ni modo. De manera que el papa Francisco pudiera ser muy malo como sucesor de Pedro -supongamos-, el peor papa que han conocido los últimos siglos, capaz de causar estragos y muchas mortificaciones a esta Iglesia -de acuerdo, sigamos suponiendo-, pero ello no me da derecho a llamarlo, me parece a mí, "asquerosa sabandija, nefando hijo de Satanás, puerco demente, payaso satánico, rata cabrón o marica de culo gordo" (es una muestra solo, unos pocos insultos de los muchos que le llueven al papa Francisco en algunos sitios de Internet), que es como lo llaman algunos católicos más o menos sedevacantistas y tal vez más papistas que el papa. Porque el amor a la Iglesia y al Papa (sin papolatría) debe estar en el adn de todo buen católico.

Coincido, sí, con la opinión del P. Canali sobre el papa Pablo VI. Fue un gigante de la Iglesia. Al que gran parte de la progresía católica o dizque católica no le perdona aún la Humanae Vitae (hasta el mismísimo cardenal Carlo Maria Martini, tan benemérito, tan docto, tan principesco, hacia el final de su vida pidió una revisión de los contenidos doctrinales vinculantes de esa encíclica, profética para unos, maldita para otros), que por otra parte es un documento magisterial cuya doctrina deslegitimadora del uso de los anticonceptivos, es un secreto a voces que muy pocos católicos hoy día toman en consideración. idem supra

Como suelo denunciar yo mismo, hasta el hartazgo: ni la gran mayoría de los que viven en lo profesional de la Iglesia católica (facultades teológicas, escuela católica, profesorado docente de Religión católica en la escuela pública, servicios asistenciales, sanidad y centros culturales confesionales católicos...)  parecen tomársela en serio. Y empero a mí, monseñor Cases Andreu, ni recibirme has querido, nada, ni agua. Incluso mantuviste, monseñor, como profesor de Religión católica en la escuela pública, muchos cursos, a un excura gay además casado con otro hombre, algo absolutamente escandaloso y aberrante; y mantienes también a burócratas, antimilitantes, tibios, trepas, católicos descatolizados, antinatalistas... Ocupando toda esa peña la escuela católica descatolizada (como dice el forista Capeto en La cigüeña de la torre, la escuela católica que es, salvo honrosas excepciones, un nido de corrupción, tráfico de influencias, nepotismo, fábrica de agnósticos...), las facultades teológicas, los centros confesionales católicos... 

Qué pasada. Mas  a mí (que soy militante cristiano empeñado en ser fiel a la Iglesia, personalista comunitario, defensor de la familia numerosa y solidaria, forista y apologeta de la fe católica en Internet, e inmensamente más preparado que estoy en lo intelectual que muchos que en lo profesional viven de la Iglesia...), ni recibirme, nada, ni agua, ahí te pudras: qué putada y qué injusticia, desde luego. Solo por mi valentía en denunciar toda esta podredumbre eclesial me hiciera merecedor de ser recibido por ti, desde hace años además. Y merecedor, por esta valentía crítica mía, y por mi formación y mi talante militante, a un trato diferente del recibido. Pero está visto que en esta Iglesia enferma de herejía y apostasía, si quieres trepar es mejor que seas tibio y pelota pero...

Pero bueno, Dios está arriba: la deplorable mezquindad con la que creo haber sido tratado por ciertos eclesiásticos católicos, P. Canali, y la descomposición misma de esta Iglesia enferma (enferma de falta de fe y de credibilidad, enferma de apostasía), con una jerarquía en la que no faltan los hipócritas y los apóstatas, no nublan para nada nuestro deseo de reconocer la descomunal talla del papa Pablo VI, ya próxima su beatificación. Ni nublan para nada mi determinación de perseverar tratando de seguir siendo fiel a Cristo y a su Iglesia: reconozco perfectamente que con mis confesiones antilaicistas (mis críticas a la ideología de género, al poder del lobby LGTB, etcétera) me lloverán críticas, injurias y desprecios por parte del pensamiento dominante, tan postmoderno, fragmentario, relativista y débil. No solo del mundo sino hasta de gente de Iglesia que sigue soñando con una Iglesia aún más aggiornada: más mundana, prácticamente sin dogmas, sin verdades firmes, capaz de hacer la vista gorda a la realidad del pecado... Vamos, una suerte de Iglesia postmoderna. 

Y acabo: si murió o no murió entristecido (el papa Pablo VI) por culpa de los nubarrones que ensombrecían la Iglesia tras el Concilio Vaticano II, si sintió la asechanza de Satanás, "cuyo humo ha penetrado en la Iglesia", expresión suya esta tan citada... En fin: Dios está arriba.


3 de octubre, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, militante social, bloguero, escritor.
Publicar un comentario