sábado, 18 de octubre de 2014

"Sobrevolando el nido de una cigüeña"


Cigüeña vividor de ignorancia y con olor más que rancio. No sé cómo te permiten verter insultos contra una persona, aún más un cardenal, como ya hiciste con Mons. Uriarte y ahora con Kasper. No tienes ni dos dedos de frente para entender ni las contraportadas de sus libros de teología. Vives gracias a los tridentinos lectores, tipo Hermenegildo, en sus comienzos Paco C. que babean por las sacristías, eso sí viviendo de ese cuento, pues eres un sibarita ricachón de tomo y lomo. Haces, de todas formas un bien a la Iglesia, pues tus comentarios sirven para dar asco de los soberbios ultraconservadores a las nuevas generaciones que se acercan a la búsqueda de una nueva imagen de la Iglesia. A nadie que impunemente te dejan insultar le llegas a las suelas de las zapatillas. Ánimo con tu tarea, porque si para colmo estás al mismo nivel, en esta web que Tomás de la Torre, eso ya lo dice todo de quién te va a leer.



Agradezco al bloguero y propietario de esta bitácora que casi nunca haya suprimido comentarios míos. Mas lo cierto es que estoy bastante de acuerdo con el malestar que expresa Ventanas Abiertas. No tanto para referirlo al bloguero cuanto para hacerlo extensivo a otros foristas de este sitio tan tradicionalistas, tan integristas, a mi juicio, que me resultan desconcertantes. No los conozco, el 99% de los foristas en los blogs de Internet opinan con seudónimos, yo mismo, pero desde luego, si los que se permiten en estos lugares de controversia incluso injuriar de malos modos al papa Francisco, al cardenal Kasper, al obispo Uriarte, etcétera, son como los tradicionalistas que yo conozco, ¡por favor, por Dios, por los clavos de Cristo! 

Con san Juan XXIII y con el beato Pablo VI desaparecieron del Papado la silla gestatoria y la tiara, símbolos prominentes del poder omnímodo urbi et orbi del Papa. Con el Vaticano II, la liturgia católica se moderniza, se actualiza, se aggiorna. A unos gusta (a la mayoría) y a otros decepciona: a la minoría de tradicionalistas, integristas, lefebvrianos, ultramontanos, sedevacantistas... Y con la modernización de la liturgia católica, proceso que culmina en la promulgación del Novus Ordo Missae del beato Pablo VI, también se lleva a cabo una suerte de poda en la indumentaria papal, sobre todo por lo que toca a los ornamentos litúrgicos. En este sentido, dejando claro que tanto san Juan Pablo II como Benedicto XVI son papas plenamente adscritos a la sensibilidad litúrgica conciliar, también en lo concerniente a los ornamentos litúrgicos papales, querría señalar que prefiero el gusto ornamental papal de los precedentes san Juan Pablo II y Benedicto XVI que el gusto actual del papa Francisco, que en efecto me parece muy plebeyante, digámoslo así. Es decir, que en mi caso ni tanto ni tan calvo: ni la fastuosidad ornamental con silla gestatoria, tiara, etcétera, característica de los papas hasta Pío XII, ni la radical simplificación actual del papa Francisco, quien ha rechazado incluso lucir la muceta, ornamente que a mí particularmente no me parece significativo de ninguna concesión pontificia a la idea de poder terrenal o temporal, pero bueno... Incluso siendo las cosas como son con el papa Francisco, comprendo el mosqueo de Ventanas Abiertas: hay foristas que, parapetados detrás de un alias, disparan como a hacer daño sus dardos acaso envenenados de furibundo integrismo.



Con respecto a monseñor Uriarte, ha cometido multitud de errores por lo que concierne a su actuación pastoral para con el nacionalismo vasco, ¡quién lo iba a dudar! Pero de ahí a denigrarlo, a injuriarlo, y a finalmente negarle todo acierto, toda virtud a su vida de católico y de obispo... No hace falte añadir que no lo conozco en persona, a monseñor Uriarte -también podría ser, por qué no, pues si he alcanzado a conocer en persona a algunos cardenales...-, solo que en su momento leí un libro suyo centrado en la espiritualidad específica de los religiosos y presbíteros (la fundamentación bíblica, magisterial y aun sicológica de la castidad celibaria, etcétera), y toda la obra me pareció magnífica, esclarecedora. 

Lo mismo con el cardenal Walter Kasper. Sé que en mi biblioteca personal tengo su Jesús el Cristo. Esta obra la leí, hace años, pero reconozco con gusto que, desde que la encuentre metida que está en alguna de las varias cajas en que tengo cientos de libros, la quiero volver a leer. Porque deseo comprobar por mí mismo cuánta herejía contiene esta obra, si es que alguna contiene, toda vez que a Kasper lo consideran algunas voces católicas un hereje de tomo y lomo, un kasperoso (algo así como un Kasper casposocapo de los heterodoxos) enemigo declarado de la verdad de Cristo.

De modo que por lo expresado en mis tres párrafos inmediatamente precedentes, también comprendo las siguientes quejas de Leonardo Boff:   





El blog cada vez me aporta menos. Y lo triste es que este blog, de católico solo tenga el nombre. Quizá sea el reflejo de alguien que sublima sus amarguras personales a través del blog, azotando a diestro y siniestro. 


Enviado por Leonardo Boff el Mar, 21/10/2014 - 10:46

El problema es que de esta anécdota se haga categoría general de que todos los católicos somos así de integristas e irrespetuosos, cuando creo que ese no es el sentir general. En mi parroquia hay católicos muy tradicionales, pero garantizo que ninguno se expresa con la falta de humanidad, de empatía y de caridad como muchos comentarios que se leen aquí. Estoy seguro que si de alguno fuera, no se salvaría ni el mismísimo Jesucristo.


A lo cual responde un tal Wolf Yautja, que debe ser un católico más íntegro y santo que el doctor angélico Tomás de Aquino, lo menos, pues este Wolf Yautja suele arremeter contra el papa Francisco con un furor tal, que es para echarse a temblar. Actitud por lo demás, dicen, muy propia de los integristas católicos: el integrista suele creerse que como él, ninguno. Porque una cosa es manifestar desacuerdos con la línea pastoral del papa Francisco, como hacen el reputado vaticanólogo Sandro Magister, el Dr. argentino Antonio Caponetto, el también argentino y hermano del anterior Dr. Mario Caponetto, el igualmente argentino Wanderer, entre otros críticos con la figura de Jorge Mario Bergoglio, actual Vicario de Cristo. 


Enviado por Wolf Yautja el Mar, 21/10/2014 - 10:45

"El contenido de las homilías del Papa Francisco a algunos les queda demasiado grande"; ni siquiera me tomo el penoso trabajo de leer las homilías de Bergoglio.idem supra


27 de octubre, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.




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