martes, 5 de agosto de 2014

"A la memoria de Dom Hélder Cámara"

Perfufedelirios:


Puede resultar que tú no seas digno de desatar las sandalias de Mahatma Gandhi o las de Martín Luther King, y mucho menos las de D. Hélder Cámara. Simplemente. Y no me extrañaría nada que tampoco fueras digno de desatar las sandalias del ateo Walter Benjamin: medio judío, marxista heterodoxo, místico desde la inmanencia en busca de la Trascendencia...

Que fueron falibles y pecadores, y que no fueron ni siquiera católicos los dos primeros citados, ¡sin duda!, pero ¿acaso tú te consideras perfecto, Perfumedelirios? Y con respecto a D. Hélder Cámara, aunque a ti no te guste la eclesialidad y la espiritualidad con que vivió su fe en Cristo y en su Iglesia el arzobispo brasileño, me extrañaría muy mucho que tú lo “superaras” en pasión por Cristo, por su Iglesia, y en pasión por los Pobres. Y tú sin embargo lo "despachas" en un abrir y cerrar de ojos calificándolo de desgraciado comunista enemigo de la Iglesia, entre otras lindezas, entre otros desprecios.idem supra

Lo que dices sobre Martin Luther King es despectivo, injusto; acaso lo propio de un católico como tú que no acepta el Concilio Vaticano II, y por extensión o en consecuencia, no acepta el diálogo ecuménico, o sea, no acepta que los llamados hermanos “separados” también pueden llegar a tener valores plenamente evangélicos, y ser así buenos discípulos de Jesucristo, por más que no gocen de la plenitud de los medios de salvación, que solo se encuentran en la Iglesia católica.

Ya en un principio, hace meses aquí mismo en Infovaticana, empezaste a despreciarme, como quien no quiere la cosa, lanzando la piedra y escondiendo la mano, llamando “flojas”, por torpes e indocumentadas, mis reflexiones. Y ahora vuelves a la carga, incluyéndome entre los progresaurios en peligro de extinción, devotos acríticos de deleznables figuras del episcopado moderno como Dom Hélder Cámara, según palabras tuyas. Y lo de progresaurio que me adjudicas será más por lo de progre que por lo de saurio, me supongo, pues soy más joven que tú, mira por dónde.

Y en eso de que cierto pensamiento ateo puede purificar la propia fe crística, esto es, la comprensión de la misma, sigo a autores como el filósofo católico francés Emmanuel Mounier, que no era de derechas, como lo eres tú, sino más bien de izquierdas, y que tuvo como “compañero en el viaje de la vida” a F. Nietzsche. Y sigo sobre todo mi propia experiencia: en el curso de mi vida, me ha parecido conocer y tratar a personas agnósticas y ateas de más alta talla humana que yo; dignas, por tanto, de cierta consideración, de cierta estima.

A decir verdad, Perfumedelirios, no tengo ninguna dificultad en reconocer la grandeza como novelista de un Mario Vargas Llosa, pongamos -ya quisiera yo que se me pegara algo de su magistral estilo literario-, y a la vez reconocer que no estoy de acuerdo con algunas de sus ideas estrictamente políticas. Y tan amigos. Del mismo modo que no me cuesta nada reconocer que en efecto el catolicismo actual está descatolizado, por mundanizado, por endemoniado (como que yo mismo he sufrido el trato ruin, hipócrita e inmisericorde de algunos eclesiásticos, a cuyas puertas y aun ventanas he venido tocando, en solicitud de una ayuda para mi vida que creo merecedora por mis talentos, carismas, formación y trayectoria eclesial), y al tiempo reconocer que el pastor bautista negro Martin Luther King -que dejó viuda y cuatro hijos al momento de ser asesinado a sus 39 años, asesinado por su heroica lucha a favor de los legítimos derechos civiles de la raza negra en USA- fue un gran discípulo de Jesucristo, aunque no fuera católico. Valoración mía sobre el pastor bautista negro en la que estoy más cerca de lo que pensaba el propio papa Pablo VI que cerca de lo que piensas tú, Perfumedelirios, lo cual no me extraña, ya a estas alturas, pues tú te manifiestas de los católicos que no aceptan el Concilio Vaticano II. 

Acabo con una anécdota. En la Primera Jornada Mundial de la Juventud con el papa Juan Pablo II, celebrada en Galicia, año 1989, un movimiento apostólico al que yo estaba muy ligado entonces compartía esas jornadas juveniles con Dom Hélder Cámara. En un descanso de alguna conferencia o similar, una mujer como de mediana edad al ver que el arzobispo Dom Hélder pasaba cerca de donde unos pocos hablábamos, se acercó a él y quiso besarle su mano; él, que adivinó la intención del gesto de ella, se adelantó y le besó la suya.

Una tontería, puede, un gesto episcopal que incluso puede defraudar a los católicos como tú que prefieren, parece ser, sillas gestatorias, gestos papales monárquicos... Sin embargo a mí, que no soy progresaurio, aunque tú me acuses de serlo, ese gesto de Dom Hélder me emocionó entonces, y me sigue emocionando, 25 años después.


Y nada más. Buen día.


5 de agosto, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, bloguero, escritor, militante social.
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