domingo, 17 de agosto de 2014

"Hacia las fuentes de la vida"

Hay una revista católica que se titula Magnificat. Como reza su título, es magnífica. Y debo referirme a ella no por hacerle publicidad, pues ni estoy suscrito a la misma ni nada por el estilo, sino porque viene al caso. 


Que es el siguiente. Me hice con 4 ejemplares atrasados pero de este año 2014 de esa revista. Su contenido es una mezcla de oración inspirada en la Liturgia de las Horas, vidas de santos, reflexiones varias sobre espiritualidad cristiana, liturgia, reflexiones bíblicas y espirituales muy de fondo... Excelente. Sin embargo, me pareció darme cuenta de que es un poco "liosa" de seguir para llevar al día su propuesta de oración con la Liturgia de las Horas, que es la oración universal de la Iglesia, como bien se sabe. Y he aquí donde aparece esa oración magnífica, tan dominicana y tan universal, que es el Rosario. Porque concluí así: esta revista Magníficat muy probablemente hace honor a su título, o sin duda, pero me resulta un poco lioso el lograr establecer un esquema ordenado para seguir su propuesta de orar con la Liturgia de las Horas. Pues hala, no importa, he pensado, ¡el Rosario suple!, no hace falta ni suscribirse a esta benemérita revista, ni buscar la manera como arreglárselas uno para hacer oración con ella!, ¡el Rosario es suficiente, es oración completa, dignísima, es toda ella cada día como un resumen apretado pero lúcido y espiritualmente rico de los misterios de la fe católica! idem supra


Y ahora empero se tropieza uno en esta bitácora una vez más con una viñeta del religioso José Luis Cortés, asiduo de Religión Digital. Y la viñeta de turno del tan heterodoxo viñetista arremete contra el Rosario, de forma gratuita, pues no hay "incompatibilidad" entre contemplar y oler las rosas, y meditar incluso a propósito de las rosas sobre conceptos como la fugacidad de la belleza, la fugacidad de la vida (tempus fugit), y acabar tomando conciencia de que el dueño del tiempo es Dios, como bien supo teorizar ese gran teólogo protestante que se llamó Óscar Cullman, observador en el Concilio Vaticano II. 


21 de agosto, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
Publicar un comentario