domingo, 17 de agosto de 2014

"Palabra de pastor"


Cuando pastoreaba (empleando su propio léxico pastoral bergogliano, cuando misericordiaba) como cardenal arzobispo de Buenos Aires en Argentina, el actual papa Francisco sí tuvo ocasión de ser contundente en su condena del aborto. O por lo menos con esa fama de provida nos llegó a los católicos, desde su Argentina natal: hombre austero, muy espiritual, devoto mariano, de inequívoco aire jesuita, conservador en lo doctrinal y aperturista en cuestiones pastorales, sociales...


Singular amigo de no católicos (judíos, musulmanes, pentescotales protestantes, agnósticos, ateos...), vale, lo que se quiera, y poco amigo del esplendor litúrgico y hasta con gustos musicales menos clasicistas que los del emérito Benedicto XVI, vasta que haya condenado el aborto un par e veces como Vicario de Cristo para convencerse uno de que no hay fisuras en el pensamiento del papa Francisco sobre el aborto. Y en esto sí que nos confirma con muchas luces y ninguna sombra en la fe de la Iglesia; en otras cuestiones doctrinales, ciertamente el papa Francisco no parece tan "nítidamente" católico, pero si el aborto lo condena sin paliativos, automáticamente se sitúa en línea de continuidad con el magisterio de papas como san Juan Pablo II y Benedicto XVI, que fueron más contundentes en la condena del crimen del aborto. idem supra


De modo que, aunque, en efecto como señalan aquí mismo en esta tan visitada bitácora algunos comentaristas o foristas, el papa Francisco no se prodigue tanto como san Juan Pablo II en la condena del aborto, su "palabra" de Papa con relación a este asunto queda comprometida con la rica doctrina magisterial precedente contundentemente condenatoria del aborto, precisamente desde el momento en que él también, como sucesor de Pedro, condena la práctica del aborto. Práctica del aborto que, como lamentaba el filósofo Julián Marías, católico convencido -de quien se cumple en este 2014 un siglo de su nacimiento-, se ha convertido en un derecho para las sociedades modernas. 

Además de que el papa Francisco ha confesado su plena identificación con la doctrina contenida en una encíclica profética como la Humanae Vitae, del papa Pablo VI, identificación que lo aleja de las posiciones doctrinales últimas de su hermano en religión Carlo Maria Martini, eminente cardenal fallecido hace un par de años: Martini acabó sus días abogando por una revisión de la doctrina tradicional católica expresada o sancionada en la Humanae Vitae sobre la regulación de la natalidad, alineándose el ilustre cardenal que fuera arzobispo de Milán (diócesis de la que han salido santos y papas) con las tesis críticas al respecto del redentorista alemán Bernard Häring. Y de la progresía al uso también se acaba apartando el papa Francisco, pues la progresía eclesial no le perdona al hamletiano y muy endeble de salud Pablo VI la condena que este hace en su citada encíclica del recurso a la anticoncepción por métodos artificiales para controlar la natalidad. Digamos que sí se aceptara al Pablo VI de Populorum Progressio, de Ecclesiam Suam, de Evangelii Nuntiandi, pero no al timorato y reaccionario (sic) de la Humanae Vitae.   


Por mi parte yo, pecador y falible y despreciado por las autoridades eclesiales canariensis (principalmente, auqnue no solo por estas), me alineo con la doctrina sancionada en la Humanae Vitae, sin por ello tener que llamar herejes y apóstatas a los ya fallecidos Carlo Maria Martini, eminente cardenal, biblista de prestigio internacional, y Bernard Häring, religioso redentorista de reputación también internacional como teólogo moral: no en balde, para no pocos estudiosos de estos asuntos pasaría por ser el más ilustre teólogo moralista del siglo XX. Las ideas heréticas y las actitudes claramente propias de apóstatas abundan en esta Iglesia, pero a mí no me nace -y sobre todo es que no lo considero justo para con las personas- lanzar anatemas en este caso contra figuras de la talla del cardenal Carlo Maria Martini o del redentorista Bernard Häring, como sé que hacen algunos católicos de tendencia eclesial muy conservadora, incluso integrista. 

Pero en fin, volviendo con el asunto del aborto, dijéramos aquello de y lo que te rondaré, morena: en España, sin ir más lejos, los dos únicos partidos políticos que en su programa de gobierno incluyen el rechazo total a cualquier ley amparadora del aborto (son Solidaridad y Autogestión Internacionalista -SAIN-, por la izquierda, e Impulso Social, por la derecha), en las pasadas Elecciones al Parlamento Europeo no obtuvieron, sumados los votos de ambas, ni lo necesario para obtener un europarlamentario. Y sin embargo Podemos, que obtuvo cinco europarlamentarios, plantea en su programa prácticamente el aborto libre. Similar a Izquierda Unida, que también obtuvo buenos resultados en las pasadas elecciones... 

En fin, quién da más: España está radicalmente secularizada, descristianizada. Con buen ojo crítico y con pasión de apologeta católico, el bloguero Luis Fernando Pérez Bustamante, de Infocatólica, esta realidad patria o nacional española de secularización-descristianización la sabe analizar muy bien. Discrepo no raramente de algunos de sus puntos de vista, pero ciertamente me sigue asombrando su didactismo: sin estudios teológicos y creo que incluso ni universitarios de ningún género los tiene, demuestra casi siempre una formación doctrinal católica muy potente, que acaso ya quisieran para sí algunos católicos con estudios teológicos.


21 de agosto, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social. 
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