miércoles, 19 de junio de 2013

"¿Por qué un sí incondicional al papa Francisco frente a un sí condicional a Bertty Russell (XXXVI)"


Sobre la decrepitud moral de la IglesiaPapa Francisco:



En una Iglesia llena de trepas, burócratas, figurones, antimilitantes, arribistas, antinatalistas, mediocres, mundanizantes y meros enchufados que muy poco o nada arriesgan en el camino de la fe (algunos de los cuales hasta se ganan la vida en lo profesional gracias a la Iglesia católica, pasándose luego por el forro el Magisterio), ¿cómo habría que entender sus palabras de la misa de esta mañana en la Casa de Santa Marta, papa Francisco, mediante las cuales usted, como sucesor de Pedro, nos exhorta a amar a los enemigos, a perdonar, según nos exhorta el Maestro?


¡Si la Iglesia es una pasada total de incoherencias e incumplimientos e hipocresías y nepotismos habidos entre lo que enseña el Evangelio y el Magisterio y lo que se pone en práctica en el día a día de no pocas de sus movidas pastorales, educativas y asistenciales de todo tipo!



La actuación de muchos pastores en la Iglesia es tan hipócrita, nepotista e incoherente, que es casi imposible creer. Que es casi imposible perdonar, casi imposible rezar por los enemigos.



Claro que yo soy muy mediocre, muy pecador, y que si quiero ser buen cristiano he de tomarme en serio las palabras del mismísimo Jesucristo que usted ha querido poner de manifiesto esta mañana en su homilía en la Casa de Santa Marta, santo padre, siervo de los siervos de Dios, solo que es mucha la gente que, con toda razón, lo que pide es que sean ustedes los primeros en tratar de dar testimonio de lo que predican. Cierto que todos los cristianos están llamados a la santidad, todos y todas, pero ustedes, como pastores a los que se les encomiendan parcelas de la grey universal, tienen una muy delicada responsabilidad. Y empero mucha gente cree darse cuenta de cómo no pocos eclesiásticos dan muy mal ejemplo, por hipócritas, por incoherentes, por nepotistas, por serviles a intereses mundanos.


A mí mismo me han jodido bien, santo padre Francisco, me han jodido muy bien (es decir, muy mal) algunos eclesiásticos, especialmente desde la Diócesis de Canarias. Como he reflejado en mi libro ¿La Iglesia católica? Sí; algunas consideraciones, por favor (Madrid, Vitruvio y Nostrum, noviembre, 2011), y también en no pocas reflexiones de este mi blog. Y claro que saldré adelante, sin duda, pero ya no  me es posible confiar en la sinceridad de los eclesiásticos que viven de predicar lo que usted mismo, santo padre Francisco, nos predica. Ni me siento impelido, o invitado, a creer que en algo les importa mi vida, y que desean mi bien, mi prosperidad, mi bienestar, pues justo lo que me demuestran es lo contrario.


Todas las personas somos falibles y pecadoras, santo padre Francisco -yo el primero-, pero no sé si usted se imagina a veces, esto es, si usted trata de considerar el daño moral que la hipocresía, el nepotismo y la incoherencia clerical han ocasionado a millones de personas. 


Pero sí: aunque nos pese -y bien que me pesa, que me cuesta: sangre, sudor y lágrimas-, tenemos que rezar por quienes nos quieren mal, por quienes nos perjudican, por quienes nos persiguen. Aunque entre quienes nos quieren mal y nos desean el mal y hasta nos difaman, haya eclesiásticos que predican justamente lo que usted predica: "Amen a sus enemigos, recen por ellos... "



Luis Henríquez. 19 de junuio, 2013.
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