viernes, 14 de junio de 2013

"Por el kaos a Xristo (IX)"

Dimes y diretes en el seno de la Iglesia católicaTras la lectura del artículo del teólogo Xabier Pikaza titulado "Un teólogo que me tiene cabreado (F:J. de la Cigoña)", publicado en Religión Digital, enseguida he recordado que soy de los que, las veces en que me tocó tratar al obispo emérito R. Echarren (varias veces hablé con él, como un diocesano suyo más), lo "tuteé". Por la principal razón de que él prefería que lo trataran así. Y a mí nunca me pareció una falta de respeto el tratarlo así, puesto que a él no le parecía mal, parece que le gustaba, que lo prefería. Por supuesto que nunca se me ocurrió tratarlo de Ramoncho, Ramoncete o Ramoncín, solo Ramón, que es lo que él prefería; quizá algún familiar o amigo muy íntimo lo puedan tratar con esa familiaridad, pero a mí siempre me pareció ya bastante con la confianza que el bueno de Ramón depositaba en sus diocesanos, así que lo trataran de esa manera más cercana, menos protocolaria.


No sé si el obispo Echarren, emérito de la Diócesis de Canarias, sigue prefiriendo que lo traten de tú. Pero está claro que al señor Cigoña no le gusta nada que a los obispos católicos se les tutee, porque el ilustre bloguero Fernández de la Cigoña tal confianza la considera muy confianzuda falta de respeto hacia una autoridad. Podría ser, solo que como yo creo abrigar en mi corazón ciertas simpatías ácratas o libertarias, no siento como tan chocante el poder llegar a tutear a los obispos...



De modo que Cigoña le afea ese gesto al buen intelectual navarro, hijo predilecto de Las Palmas de Gran Canaria. Y se lo afea de malas maneras, entiendo, calificándolo de uno de los peores obispos españoles del último medio siglo. Tan "peor" como Casaldáliga (al que califica de los "peores obispos católicos del mundo"), Alberto Iniesta, Nicolás Castellanos, Samuel Ruiz... 


Porque para el señor Cigoña los obispos "peores" parecen ser los más "izquierdistas", los que manifiestan una gran conciencia social.

Qué curioso. Y sí: cierto que antes de ser elegido Papa, Fernández de la Cigoña llegó a calificar al cardenal Bergoglio de "ambicioso prelado de mirada torva, siempre malhumorado, responsable máximo de la debacle de la Iglesia católica en Argentina". Incluso una vez, unas pocas horas antes de salir elegido Papa, lo llamó "canalla miserable" desde su privilegiada torre.

Y esto es una olímpica pasada, la verdad. Ni a mí, administrador-propietario de un blog que cada día ve aumentar sus visitas, si bien sigue a años luz del blog del citado Cigoña, se me ocurriría referirme a un obispo de la Iglesia con tales calificativos. Ni a mí, tan temperamental que soy, aunque he llegado a pensar y hasta escribir que algunos obispos se comportan como hipócritas y burócratas de la fe, se me ha ocurrido nunca llamar "canalla miserable" a ningún obispo en concreto.

Pero bueno, todos tenemos defectos y patinamos, yo el primero, solo que lo cierto es que aunque es muy posible que el señor Cigoña sea buena gente, un buen católico fiel hijo de la Iglesia, no terminan de gustarme o convencerme sus frecuentes arremetidas contra hijos e hijas de la Iglesia sin duda beneméritos en su compromiso o testimonio pero que no siempre coinciden con los puntos de vista del ilustre bloguero de Intereconomía.


Luis Henríquez. 14 de junio, 2013. 
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