sábado, 1 de junio de 2013

"De golondrinas y de flores: es el amor que pasa (XI)"


29/4/2009



Buenas tardes, Cándida Sofía, saludos, ¿estás bien?:



La Esposa de Cristo, el dulce EsposoTe confiaré que en general me he dado a considerar que no puede estar en Cristo quien no está en su Iglesia, porque Cristo es el Esposo y la Iglesia (santa y pecadora, muy santa y muy pecadora; nadie sensato debería negar esto) es la Esposa, precisamente por voluntad de Cristo Jesús.


Que la Iglesia ha cometido innúmeros atropellos, indudable; sin embargo, también ha propiciado innúmeras obras de misericordia, apoyo mutuo, justicia social, solidaridad, militancia social... Ahí tenemos como muestra toda una legión, también innúmera, de santos y santas de Dios, estén o no en los altares, de mártires (más de dos millones de mártires cristianos solo en el siglo XX), de familias cristianas... La madre cristiana, por ejemplo, sin ir más lejos, es el centro indiscutible e inamovible de toda la tradición del movimiento obrero, de manera que este no habría llegado a ser lo que fue sin el testimonio de la madre cristiana. Obviamente, hoy la progresía pseudoprogresista y pseudosolidaria presenta a menudo un modelo de mujer y de familia diametralmente opuestos a la solidaridad. Y todos tan contentos criticando a la Iglesia, porque es muy progre hacerlo, políticamente muy correcto (o sea, que yo también seré algo progre o el no sé qué por criticar a la Iglesia, cosa que hago, como sabes, en fin...).

Pero igual, Sofía, muchos secularistas que se molestan por el "tufo" cristiano, ni conocen que grupos de la "defenestrada" Iglesia católica lanzaron hace casi cincuenta años la editorial ZYX, no en vano la más potente editorial obrera surgida en la moderna historia de España, reconocido esto por intelectuales libertarios de la talla de Heleno Saña, entre otros. Sin la presencia cristiana, no se entendería nada del movimiento obrero en España en el último medio siglo. Como no se entendería nada de la solidaridad internacional en estos momentos, pues no en vano alrededor de 300.000 organizaciones católicas trabajan hoy por hoy, indirecta o indirectamente, en la solidaridad con los pobres. Ningún partido político ni gobierno nacional ni sindicato ni asociación alguna puede presumir de contar ni con la décima parte de tal caudal de solidaridad con que sí cuenta la Iglesia católica... 

Por lo demás, hace bien la Iglesia en denunciar la lacra del aborto, pues precisamente la ética de la izquierda real (la real, es decir, la compasiva, no la extraviada por el rollo progre al uso en el que militan progays, profeministas y demás familia) debe empezar por defender la vida del débil, y el débil es en este caso la vida desprotegida del nasciturus. Que fastidia que lo haga y que hoy día sea casi la única que lo haga, pues así de esperpéntico es el panorama actual, qué le vamos a hacer.

Así que ya está bien de chorradas y de mentiras injuriosas contra la Iglesia católica, Sofía, más cuando se auspician y promueven desde plataformas de progresismos recalcitrantes. Y fíjate en que esta queja, querida, la formula o aventura alguien que también critica a la Iglesia (igual me contradigo, no sé, yo soy así, un nido o nudo de contradicciones). 

Nada, niña, saludos.



Luis Henríquez. 1 de junio, 2013.
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