domingo, 31 de marzo de 2013

"Fiel a la Iglesia católica, pese a todo: pese a mis tentaciones y pecados, pese a los de la propia Iglesia (XLVIII)"



Hasta donde sé, el papa Francisco no se ha caracterizado por ser enemigo de la fe  ni de la moral de la Iglesia universal; de lo que sí parece no ser muy amigo es de la llamada misa en latín, en efecto. Y de ello, de ese desafecto o poca estima, ya dejó notorias evidencias desde su época de arzobispo en Buenos Aires.
 
Desde luego, a mi juicio la misa tridentina o en latín, preconciliar, no es lo nuclear de la fe cristiana vivida en el seno de la Iglesia católica; lo nuclear es a lo que nos invita la Eucaristía, corazón de la vida de la Iglesia: a lavar los pies de tantos hermanos y hermanas que sufren toda clase de oprobio e injusticia.
 
A mi juicio -siempre a mi juicio, que puede estar errado-, más allá de la belleza litúrgica de la misa en latín, que no niego, ni de sus efectos espirituales sobre los fieles devotos de esa forma de celebración extraordinaria, los tradicionalistas católicos suelen coger el rábano por las hojas: el “rábano” sería la esencia del Evangelio, y las “hojas”, lo accesorio, lo fluctuante, lo no nuclear.
 
El papa Francisco ha besado los pies de una chica, igual los de esa joven musulmana, tatuados (centro de menores, lo más probable es que sean los de una chica marginada…); mientras, los tradicionalistas católicos lo que reivindican es que los obispos celebren con esos guantes típicos que se llaman manípulos, en lo que siempre me ha parecido un gesto no poco maniqueo, mejor, gnóstico, que planteara algo así como que nuestro cuerpo es “indigno” de tocar el cuerpo del Señor, que empero se hizo hombre, se encarnó hace 2.000 años, Emmanuel, Dios con nosotros.
 
El papa Francisco ha besado los pies de dos chicas jóvenes, de dos chicas internas de centros de menores, directamente, sin manípulo, sin máscaras… En su tiempo, Francisco de Asís besó más de una vez la piel llagada de los leprosos, auténticos apestados de la época. Se dice que Guillermo Rovirosa, alma máter de la HOAC, estando preso y ya en proceso claro de conversión, besó el cuerpo llagado y completamente “repulsivo” de un preso mortalmente enfermo. Y sobre todo, Jesús permitía que los pecadores, enfermos de toda condición y marginados sociales lo tocaron, le tocaran el manto, a todo un Dios encarnado o hecho hombre, y…
 
Y no termino de entender a los tradicionalistas, la verdad.
 
Mi adhesión al Papa, sucesor de Pedro, que hoy ha elegido el nombre de Francisco desde su identidad de Jorge Mario Bergoglio, y que mañana podrá llamarse Periquillo de los Palotes (perdón por la expresión, no quiere ser ofensiva, sino simpática) y venir a Roma desde la Reconchinchina.

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