jueves, 19 de marzo de 2015

"Sobre setenta veces siete"

En sus discursos, homilías, mensajes pastorales diversos e incluso puede que en algunas de las muchas entrevistas que concede, el papa Francisco ha confesado la certeza de que el infierno existe. Vacío o no vacío, según deseo del teólogo suizo Hans Urs von Balthasar ("Creo en el infierno, mas confío en que esté vacío", llegó a decir el gran teólogo católico), Francisco parece fuera de toda duda que cree en su existencia. Hasta el extremo de que hace algunos meses, con palabras enérgicas conminó a los mafiosos italianos a cambiar de modus vivendi, a arrepentirse y dejar el crimen, bajo la amenaza del infierno o condenación eterna. Resultado de imagen de perdonar las ofensas 

Mas católicos hay que ya han juzgado y condenado sumarísima e irreversiblemente al santo padre Francisco: sea anatema todo el que sigue a Bergoglio -como no lo consideran Papa, ni siquiera lo llaman Francisco-,y su falsa doctrina herética, relativista, sincretista, equívoca, mundana, populista, inmanentista, en definitiva, apóstata: vía segura para ir de cabeza al hades.

Es lo que hay. Y para que no se pierda de vista, aquí queda.Resultado de imagen de perdonar las ofensas

Postdata: a la luz de esta predicación del papa Francisco sobre el infierno, mi sensibilidad evangélica coincide en afirmar, en efecto, que lo cristiano es no desear la condenación eterna de nadie. Digo no desearlo, por más que podamos suponer que Fulano de Tal, conocido por sus horrorosos crímenes y pecados, pongamos, parece firme candidato a la condenación eterna. Solo que, insisto, ni siquiera debemos desear la condenación eterna de criminales de la peor ralea, toda vez, por cierto, que ya creemos saber que es Dios quien hará justicia a cada persona.Resultado de imagen de perdonar las ofensas 

Mas a menudo, papa Francisco, son tantos malos ejemplos de los eclesiásticos, son tantos nepotismos, hipocresías y mundanismos de los pastores los que están en la génesis de tantas crisis y desafectos hacia la fe católica y hacia la Iglesia. Porque sí, admito que yo que estas líneas escribo debo dar cuenta de mis actos, debo perdonar yo, en lo que de mí depende, de acuerdo, pero ¡qué mal ejemplo dan muchos eclesiásticos que precisamente predican del perdón y son los primeros que no perdonan, los primeros que te desprecian, que te miran por encima del hombro, los primeros que practican el nepotismo, mal secular de la Iglesia! Resultado de imagen de perdonar las ofensas


19 de marzo, festividad de san José. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social
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