jueves, 19 de marzo de 2015

"La perilla de Antonios Naguib"

Siempre que uno ve en fotografía a un prelado -lo mismo da, para los efectos que en esta nota seguimos, su identidad- de la Iglesia católica que peregrina por Oriente, revestido con los singulares ornamentos litúrgicos según los diversos ritos propios de ese otro “pulmón” de la Iglesia -en expresión de san Juan Pablo II-, que es Oriente, cómo evitar el plantearse esto: “qué cerca” parece estar la unidad entre católicos y ortodoxos, casi es como si la tocáramos con la yema de los dedos, pero “qué lejos” en realidad.

Dicho con otras palabras: si uno no supiese que este obispo católico se llama Antonios Naguib, y que es cardenal nada menos y Patriarca emérito de Alejandría de los coptos, hasta podría ser confundido, a la luz de su imagen externa, con cualquier obispo ortodoxo. Ahí le vemos con la cabeza recubierta, signo de su castidad celibataria, igual que cualquier obispo ortodoxo, similar a los monjes ortodoxos. Por más que estos, ya sé, suelen llevar las barbas más largas, a veces larguísimas, como signo también de consagración a Dios, y también como signo de una cierta inclinación veterotestamentaria y patriarcal muy propia de la Iglesia ortodoxa. En tanto monseñor Antonios Naguib lleva una pequeña perilla que no indica libre crecimiento del vello facial masculino sino cuidado estético.Resultado de imagen de perillas

Pero el caso es que no estamos unidos los cristianos. Frente y para un mundo lleno de odio, violencia, hambre, desempleo, esclavitud infantil, corrupción politiquera, guerras y fanatismos religiosos que nombran a Dios en vano, no estamos unidos los cristianos.


19 de marzo, festividad de san José, padre adoptivo de Jesús, de oficio artesano.
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